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CÓDIGO NUCÚ

Columnas
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Cementerio de conejos

En la parte poniente norte de Tuxtla Gutiérrez, en el camino al Club Campestre, en la colonia El Campanario, se ubica un cementerio de autobuses. Decenas de unidades yacen destartaladas, vandalizadas e inservibles, a merced de las inclemencias del tiempo.

Se trata de los 90 buses que llegaron a sustituir a las rutas 1 y 2, en enero de 2010, cuando Juan José Sabines era gobernador de Chiapas, y de las que quedan menos de 20 en un estado “crítico”, aunque con un corazón que aún bombea el combustible necesario para seguir dando “servicio” a los conejos.

En las horas pico, las colas que se forman por los usuarios son largas y contrastan con las de los bancos en quincena. La necesidad obliga a soportar los lengüetazos del sol que caen a plomo en la ciudad o la misma lluvia que, muchas veces, llega a botepronto y causando sus estragos.

Sí, el conejobús agoniza y su muerte es inminente a menos que le inyecten una millonaria cantidad: asunto que se ve, si usted me pregunta, sumamente complicado por lo que la situación en la que dejaron al estado implica.

Hoy el conejo se mueve como un animal herido en un valle que sube y baja, levemente, dependiendo la zona. Nos lo vendieron como un proyecto promisorio y digno, justo y necesario para una ciudad que ha crecido en el desorden y el caos por culpa de sus gobiernos pasados.

Nos lo vendieron como la panacea que empezaría a meter orden y a mostrar que el trabajo colaborativo entre el gobierno y los transportistas detonaría en mejoras para quienes usan estas rutas.

Y sí, el proyecto era ambicioso y bien estructurado. Y sí, la ambición les llegó a los poderosos y torció todo lo que pudo apuntalar a la prosperidad y al desarrollo real. Y sí, se llenaron las bolsas de dinero y se olvidaron de las unidades y de los socios, de la sociedad, y el resultado de tan ingente error es lo que hoy tenemos a la vista.

Por años, los socios de este sistema de transporte han elevado la voz y han denunciado las corruptelas que fueron minando este proyecto y que sirvió al sabinato para disfrazar otro terrible fraude, el del biodisel.

Esta historia popular, incluso, se cuenta con un toque risible (pese a la magnitud de la tragedia) al recordar al diplomático Ban-Ki-moon y al mismo expresidente Felipe Calderón siendo embaucados en tan perverso plan que significó millones de pesos desviados.

Digo, creo que todos recordamos a estos personajes manejando un conejobús  o poniendo combustible con el rostro sonriente, o bien, volando supuestamente con la bioturbosina “generada en Chiapas” y “haciendo historia”. ¡Caramba!

Sin embargo, si los excesos del sabinato nos espantan, debemos señalar que no todo quedó ahí. El gobierno de Manuel Velasco Coello de inmediato detectó que el sistema era aún una mina de oro y continuó con ese comportamiento de rapiña que hoy tiene al conejobús al borde de un infarto fulminante.

Ocho años bastaron para que los camiones que se pretendía fueran el punto de partida para la modernización del transporte en la entidad prendieran la voz de alerta ante el quebranto financiero que hoy presentan.

Ocho años en que tanto el saqueo gubernamental como la ingobernabilidad, ambas de la mano, permitieron que la modernidad fuese apenas un sueño que hoy muestra una problemática grave y urgente: las rutas 1 y 2, las más usadas por los tuxtlecos, requieren atención y no se ve por dónde.

Entre las administraciones de Juan Sabines Guerrero y la de Manuel Velasco con su saqueo descarado, más el comportamiento hostil de presuntos normalistas que secuestraron y ayudaron a minar el proyecto, las más de 70 unidades han quedado fuera de servicio y el sistema conejobús parece irse encaminando al exterminio total.

La tarea en este tema es compleja por la situación del abandono a los socios en la inversión, de la pérdida de miles de millones de pesos que hicieron humo y del abandono de las unidades, incluyendo aquellas condicionadas para personas con discapacidad.

Lo cierto es que la situación del conejobús no va a aguantar mucho tiempo más así. Seguramente ya las autoridades competentes están valorando el problema y pronto veremos hacia dónde apuntará la solución. Por el bien de todos, esperemos así sea.

#MANJAR.- Firmamos ayer el Pacto Social por la Educación de la Niñez y la Juventud en Chiapas. El mensaje es claro y busca que cada uno haga lo que le corresponde, entendiendo que el proceso educativo nos evoca y convoca a todos por igual. Esa es la nueva escuela que busca el país y de la que la entidad es parte ahora: la “escuela que queremos” y que se ha presentado como un esfuerzo colectivo incluyente convocado por la Secretaría de Educación a través de su titular Rosa Aidé Domínguez Ochoa. No será fácil. Por ello, celebro la voluntad del Gobierno del Estado en esta tarea que, aunque titánica, nos involucra a todos. Firmé como parte de la sociedad civil. Firmé y estaré pendiente y trabajando en lo que sea que se requiera para que a Chiapas y a nuestro país le vaya bien, con lo poco o mucho que se pueda dar. Yo sí creo que otro México es posible. Apostarle a la educación es lo mejor que nos puede pasar. #BienAhí // “La pobreza no es natural, es creada por el hombre y puede superarse y erradicarse mediante acciones de los seres humanos. Y erradicar la pobreza no es un acto de caridad, es un acto de justicia”. Nelson Mandela. #LaFrase // La recomendación de hoy es el libro Equiridion, O Manual de Epicteto de Lucio Flavio Arriano y el disco de Ice Pickin’ de Albert Collins. // Recuerde: no compre mascotas, mejor adopte. // Si no tiene nada mejor qué hacer, póngase a leer.

* Miembro de la Asociación de Columnistas Chiapanecos.