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CARTELERA POLÍTICA

Columnas
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Se presume inocente

El transporte público arcaico

La ingobernabilidad crece

Este lunes, Manuel Velasco Coello ex Gobernador de Chiapas fue denunciado por desvío de recursos federales y enriquecimiento ilícito, dicha denuncia fue presentada en marzo de 2018 ante la PGR hoy Fiscalía General de la República FGR por Filiberto Santiago Gamboa Guzmán quien ha ocupado distintos cargos en el PRI y en el Gobierno federal, de acuerdo a la fuente Reforma.

Pero no es la primera vez que a un gobernador de Chiapas se le denuncia por desvíos de recursos federales y enriquecimiento inexplicable. Hoy gracias a sus fechorías tenemos al menos tres ex gobernadores que han saqueado las arcas públicas, que han empobrecido al estado y a los chiapanecos, que al menos merecieran estar en la cárcel, pero gracias a la mafia del poder –las de antes y la actual-, estos gozan hasta de cargos públicos.

Ellos son los ex gobernadores Pablo Salazar Mendiguchia (2000-2006), hoy un millonario y prominente hombre de negocios en Chile; Juan José Sabines Guerrero (2006-2012), también multimillonario, hombre de negocios y con cargo en la diplomacia mexicana y, Manuel Velasco Coello (2012-2018), el más rapaz, saqueador, ladrón y sinvergüenza que antes de irse robó a más no poder al estado, es también prominente hombre de negocios y senador de la república por obra y gracia de su cómplice el presidente Andrés Manuel López Obrador, hasta hoy su protegido y responsable que vaya a la cárcel.

La Auditoría Superior de la Federación (ASF) en el 2013 presentó un informe con presuntas irregularidades financieras en el gobierno de Juan Sabines (2006-2012), que ascienden a 40 mil millones de pesos.

El monto corresponde a 15 o 20% de los recursos enviados al estado por la federación, a través de diferentes fondos que incluyeron educación, salud, infraestructura de caminos y carreteras, informó el abogado y activista Horacio Culebro Borrayas.

En abril del mismo año, el ex diputado Horacio Culebro Borrayas interpuso ante las oficinas de la Fiscalía de Servidores Públicos de la PGR en la Ciudad de México una querella contra el ex gobernador perredista y 50 de sus ex colaboradores, a quienes se les responsabiliza del endeudamiento “y desfalco de 40 mil millones de pesos”.

Nunca se le hizo caso al hoy defensor social y actual preso político recluido de manera injusta en el penal de El Amate, desde el 21 de julio pasado, por órdenes del hoy cónsul de México en Orlando, Florida.

Pero volviendo al tema de Velasco Coello, un delincuente de “cuello blanco”, como se le dice aquí al ex gobernador más odiado y repudiado por el pueblo chiapaneco, en una carta aclaratoria se tira a la comedia y con el cinismo que le es característico intenta confundir a la opinión pública y cual si fuere la “Magdalena”, dice llorando: “yo no fui”.

Asimismo Filiberto Gamboa denunció al socio de López Obrador por enriquecimiento ilícito y presunto desvío de recursos federales por 2 mil 700 millones de pesos.

Además la no comprobación ante la Auditoría Superior de la Federación (ASF) el gasto de 2 mil 720 millones de pesos en 2016, el senador del PVEM tampoco aclaró el uso de otros 650 millones destinados al Programa de Apoyo a Mujeres, asimismo, pidió explicar el subejercicio de 3 mil 961 millones de pesos etiquetados para diferentes programas sociales.

Pero también Velasco Coello debe justificar el destino de los millones encontrados en una avioneta que aterrizó en Tapachula, y que desaparecieron.

También su intervención en el dinero que recibió la Universidad Autónoma de Chiapas relacionado con la Estafa Maestra”,

En lo relativo al presunto enriquecimiento ilícito, el priista dijo que éste tiene que ver con la adquisición de cinco departamentos de lujo en diferentes ciudades de Estados Unidos, que el ahora senador no ha transparentado.

Trascendió que en 2018 el gobierno de Manuel Velasco como era su costumbre, desvió 685.8 millones de pesos que estaban destinados para programas de mujeres. Según los informes de la ASF, estos recursos se entregaron a 25 empresas fantasma, que aunque se negaron los hechos, no se acreditó el destino del dinero

Finalmente con la anuencia del presidente López Obrador, la Auditoría Superior de la Federación (ASF) perdonó al gobierno chiapaneco de Manuel Velasco desvíos por 685 millones de pesos que acabaron en una red de empresas fantasma.

Por esas razones y muchas más el pueblo de Chiapas exige castigo severo para este depredador de los recursos chiapanecos, y que la justicia llegue al estado encarcelando a este ladrón y que el presidente ya no proteja a su socio Velasco para que así sea llevado a juicio, así se presuma inocente.

Pésimo, caro y mal trato al público usuario de taxis y transporte colectivo

Con sus raras excepciones, el transporte público en Chiapas es bueno. Decir excelente son palabras mayores, ninguno reúne los requisitos para catalogarlo con un servicio de primera.

Pero este no es un mal del estado, desafortunadamente se extiende a todo el país, pero eso no es pretexto, porque el servicio está en manos de los concesionarios del transporte público y de los piratas, pero ahora se suman la operación de aplicaciones como Uber, Cabify, Didi, Taxis Tux, Kualicab, entre otros.

En la Ciudad de México, como lo anunciaron desde la semana pasada, cientos de taxistas iniciaron a primera hora del lunes su manifestación contra aplicaciones de transporte como Uber, Didi y Cabify.

La protesta es encabezada por el Movimiento Nacional de Taxistas y desde ayer se anunció que se esperaban afectaciones en las zonas poniente, norte y oriente, dado que muchos transportistas llegarían de Ecatepec, Nezahualcóyotl, Naucalpan, Atizapán y Cuautitlán, así como de la misma capital donde esta mañana taxistas se desplazan de las zonas de Indios Verdes, San Felipe, Santa Fe, Polanco y Tláhuac hacia el Ángel de la Independencia.

Pero allá al igual que en Chiapas, el líder transportista Bersaín Miranda Borraz, dueño de un sinnúmero de concesiones de taxis y colectivos, además de ser explotador de los trabajadores del volantes, alborotó a la gallera en un afán de moverle el tapete a la jefa de gobierno de la Ciudad de México, Claudia Sheinbaum y así recibir a cambio mayores prebendas, más de las que ya cuentan, no solo para el sino para todo el gremio del “pulpo” del transporte.

Para nadie es un secreto que el tema de la movilidad sea uno de los tantos problemas que aquejan a los pobladores de la CDMX.

Por ello, allá muchas personas han usado por usar el Metro, Metrobús u otras opciones de transporte pública para trasladarse desde sus hogares, trabajo o escuela.

El detalle es que estas opciones presentan deficiencias y diversos problemas, por lo cual el uso del taxi se vuelve una opción “idónea” para trasladarse de un punto a otro de la ciudad.

Sin embargo, la actitud de los choferes, el mal estado de sus unidades y la mala forma en cómo operan los taxistas provocan quejas en su contra.

Pero aquí en Chiapas no tenemos opciones, tal vez alguna vez y eso de manera muy precaria el “Conejobus”, que ya languidece debido al abandono por parte de sus dueños, el gobierno y algunos concesionarios de la Ruta 1, los que parece se quedarán como el perro de las dos tortas.

Bueno, en lo concerniente al transporte público en Chiapas, este está para llorar, pésimo servicio por parte de los “chafiretes”, las unidades en mal estado. Cuyos resortes de los asientos se te mente hasta lo más recóndito de tu humanidad, además de viejas, obsoletas y lo más importante no traen aire acondicionado, por lo que en tiempo de las altas temperaturas, aquellas que llegan a más de los 40 grados, ni ganas te dan de abordarlos.

Mucho menos en los colectivos, mismos que representan un riesgo para los usuarios, porque a falta de ventilación, porque están propensos a ataque directo al corazón.

Orden es lo que hace falta que ponga aquí el gobierno, pero esto no lo hace porque está en contubernio con los transportistas, regulares y piratas, porque le representan jugosas ganancias y a río revuelto, ganancia de pescadores.

Esa es la realidad, lo peor que los usuarios son presa fácil de los transportistas, caro, pésimo servicio, unidades caducas, viejas u obsoletas, arcaicas que por atender su lucha contra la piratería, se olvidan del usuario como prioridad, porque son los que les dan para comer.

A propósito del movimiento realizado en la Ciudad de México por el transporte, este podría darse en breve en la entidad, ya veremos si las autoridades están preparadas para consentirlas o rechazarlas.

La justicia en mano propia

Es cada vez más notoria la ingobernabilidad que se vive, particularmente en los municipios de mayor precariedad, que el gobierno debe catalogar como prioritarios y atacar las demandas más sentidas de la población.

Chiapas ocupa el primer lugar nacional de pobreza en al menos una década. En este periodo los diferentes gobiernos estatales no lograron reducir el indicador ni siquiera 1 punto porcentual.

Los chiapanecos tienen condiciones de vida similares al país más pobre de África, en el que cuatro de cada 10 personas viven con menos de un dólar al día.

Chiapas es el estado con el menor Índice de Desarrollo Humano (IDH). Tiene una calificación de 0.667 —en una escala del 0 al 1—, por lo que representa el caso más grave en México.

Lo que quiere decir que sus habitantes enfrentan condiciones similares a las de Gabón, que ocupa el lugar 112 de una lista de 187 naciones, cuyo IDH  significa que el ingreso económico es bajo y que los accesos a servicios de salud y educación son restringidos o de mala calidad.

Eso debe llamar la atención a nuestras autoridades y atener las zonas prioritarias, no desentenderse de ellas, porque se empiezan hacer justicia por su propia mano.

Lo ocurrido ayer en Las Margaritas debe preocupar a las autoridades no solo estatales sino federales que ante cualquier conflicto que surge, lo toman como cualquier cosa.

De ahí que, el aumento de la violencia social, delincuencial o cualquiera que fuere, refleja la incapacidad o ausencia del estado por proveer seguridad, cada persona y comunidad la que se ve forzada a gestionar su protección por su propia mano, o como decía, a hacerse justicia por su propia mano.