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Columnas
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CUANDO LA MUERTE NOS ALCANZA…

La partida de los amigos que duele…

Se van y nosotros sin poder despedirlos…

Adiós compañeros del camino…

LO ÚNICO SEGURO EN LA VIDA…

Por esta vez, voy a aprovechar el espacio de mi columna ÍNDICE… para recordar a quienes se nos han adelantado en el camino, en pleno umbral de la pandemia y emergencia sanitaria por el Covid-19, aunque a algunos de ellos no les haya alcanzado el invisible, peligroso y funesto virus.

Ahora sí, no sé si rendirles homenaje o ponerme a llorar su partida. “Los amigos se están yendo y yo aquí sigo esperando”, diría la gran CHAVELA VARGAS, porque hoy, lo común son los obituarios por la muerte de familiares, amigos, conocidos o cercanos vecinos. Las redes sociales solo nos traen malas noticias y el anuncio de  una muerte más.

Es la pandemia del Covid-19 o son las enfermedades crónicas, pero, la muerte extingue la vida y está muy cerca de nosotros. Ya algunos han partido y con dolor, no los hemos podido acompañar para despedirlos en su última morada. Y luego me pregunto: ¿qué podemos hacer frente a un destino trazado, porque, desde que nacemos, empezamos a morir un poco?.

¿Y ante la pandemia, cuál es el remedio para no enfermarnos ni fallecer? Nada está escrito o lo sabemos. Las noticias diarias son los muertos que en el ámbito nacional se cuentan por más de 35 mil y aproximadamente 304 mil 435 personas contagiadas. Pero, no es este el lugar ni momento para recapitular las defunciones y las calamidades que la autoridad se ha encargado de difundir antes que prevenir e implementar una estrategia efectiva contra el Coronavirus.

En las últimas dos semanas, hemos tenido que lamentar varias muertes de amigos y familiares. El primero dardo en mi corazón, fue mi concuño –esposo de mi cuñada RICARDA MARGARITA HERNÁNDEZ GONZÁLEZ--, mi amigo de farra, viajes, peripecias y alegrías, don JUVENCIO SIERRA MARTÍNEZ, un hombre de temple y recio carácter que le permitió vivir más de 105 años, en plena facultades mentales. Con el compartimos el gusto de la copa, de las risas, los viajes intempestivos a Alvarado o de allá para acá. También algunas vicisitudes que la vida nos impuso. Vaya con Dios y que la misericordia del Gran Creador Todo Poderoso, le dé descanso eterno a la diestra de Dios Padre.

También nos llenó de sentimiento, el fallecimiento del buen amigo JOAQUÍN SENA, compañero de estudios de Primaria en la Escuela Benito Juárez, de nuestra natal Alvarado, Veracruz. Cierto, JOAQUÍN ya tenía tiempo de estar padeciendo una enfermedad crónica que lo obligaba a las atenciones médicas de diálisis semanales. No fue el Covid-19, que prohíbe los velatorios, pero en las circunstancias de la pandemia que nos ha vuelto muy sensibles, tampoco a él le pudimos decir adiós en cuerpo presente. Una oración por ti, estimado amigo y compañero de la vida.  Resignación pronta a tu familia.

El tiempo no nos ha llevado a comprender que “la muerte es lo único seguro  que tenemos en la vida” y que como dice el gran JOSÉ ALFREDO JIMÉNEZ: “la vida empieza llorando// y así llorando se acaba// por eso en este mundo// la vida, no vale nada”. Podría ser, que no valga nada, que la vida la tenemos prestada; pero no por eso, tenemos que aplaudir en la muerte como lo celebramos cuando nacemos.

Fue el dolor y la tristeza con lo que acompañamos muchos compañeros a la familia del maestro LORENZO MARCIANO VÁZQUEZ; lo que nos despertó del letargo en que nos ha mantenido “la prisión domiciliaria” por la cuarentena del Covid-19. Tu muerte, ínclito, insigne y célebre catedrático de nuestro noble Instituto Tecnológico de Tuxtla Gutiérrez, nos provocó consternación, al saber que se nos fue un gran mentor, pero sobre todo, un amigo leal, un ser humano con valores y de probidad indudable.

El maestro LORENZO MARCIANO VÁZQUEZ, hizo historia en el TEC´TUXTLA. Su paso por las aulas deja una cauda de cientos o miles de alumnos que hoy son destacados profesionales de las carreras donde impartió más de doce materias, con una característica muy suya: solo con su borrador y la tiza (después el marcador), frente a sus alumnos que le aplaudían hasta cuando los reprobaba y les decía: “cañitas, cañitas”.

Qué más puedo decir del maestro LORENZO MARCIANO VÁZQUEZ, el compañero en el equipo de béisbol del Instituto Tecnológico cubriendo la primera base o el amigo que compartía en las fiestas y reuniones con sus pláticas y ocurrencias, fuera de todo protocolo académico. A él mi agradecimiento póstumo por su amistad y el apoyo que alguna vez me ofreció.

Me queda en la conciencia, mi ausencia al velatorio en la muerte de mi amigo y compañero del Instituto Tecnológico de Tuxtla Gutiérrez, psicólogo ENRIQUE HERNÁNDEZ MALDONADO. Fue una sorpresa su fallecimiento, que supe a través de las redes sociales y la información de mi paisano RODOLFO HERRERA BUSTAMANTE.

Con ENRIQUE tuvimos una excelente amistad desde que llegamos en el mismo año, 1976, a las labores en el Instituto Tecnológico  de Tuxtla Gutiérrez. Eran los tiempos buenos y alegres,   cuando todos nos conocíamos en el plantel y celebrabamos por cualquier motivo. Con él, integramos un grupo compacto en el que estaban también el psicólogo RAFAEL ÁLVAREZ SANDOVAL, ROMEO MALDONADO DE LUCIO y VALENTÍN ROBLEDO, entre otros, que dicho de manera directa, disfrutamos de la vida y juventud.

ENRIQUE HERNÁNDEZ MALDONADO siempre fue una persona de singular carácter y disciplinado; nunca se le pudo negar su capacidad, inteligencia, conocedor de su materia y además, de los procesos educativos. Fue quien implementó las sábanas de reporte, donde cada maestro tenía que anotar su adelanto en la impartición de cada materia. Esa fórmula de control académico la llevó al Colegio de Bachilleres, donde fue totalmente aceptada.

Quiero decir que en los años de nuestro ingreso al ITTG, allá por junio de 1976, fuimos amigos de parrandas, aventuras, pero sobre todo de las actividades académicas, de las que siempre fue muy responsable. Hago un reconocimiento al buen amigo ENRIQUE HERNÁNDEZ MALDONADO, con el aprecio a él y su familia. Descanse en paz.

Un reconocimiento póstumo al ingeniero CARLOS SÁNCHEZ NURIULÚ, quien por más de 35 años y hasta su defunción, estuvo activo en la cátedra de química en el Instituto Tecnológico de Tuxtla Gutiérrez. También nos sorprendió su muerte, como la de los otros compañeros que se nos adelantaron en el camino hacia la eternidad.

Habría que decir del maestro SÁNCHEZ NURIULÚ que además de un excelente maestro con dominio de sus asignaturas, tuvo la aceptación de la base trabajadora del ITTG, para ser su dirigente en varios períodos. Su bonhomía y sencillez le dio un cúmulo de amigos con los que rindió tributo a la amistad desinteresada, entre los que yo me cuento. Hoy le decimos adiós y un “hasta pronto”, al maestro y amigo, Ingeniero CARLOS SÁNCHEZ NURIULÚ. 

De la misma manera, he de tener la espina del dolor que acompaña a la familia del maestro JOSÉ ANÍBAL LÓPEZ ZAMORANO, joven maestro y compañero de la academia en el Instituto Tecnológico de Tuxtla Gutiérrez. Me dicen, también era director del Plantel 1 del Colegio de Bachilleres de Terán. Se desempeñó siempre con esmero, responsabilidad en su cátedra y respeto a sus demás congéneres. Presumo el haber sido su amigo y gozar de su amable actitud. Vaya y esté ya con Dios nuestro amigo ANÍBAL.

Una oración también por el eterno descanso del señor FLAVIO RAMOS GUTIÉRREZ, padre de nuestro amigo DANIEL CRISANTOS RAMOS CRUZ, fallecido en la Ciudad de San Cristóbal de las Casas, y el réquiem a la muerte de la señora CONCEPCIÓN RAMOS SANTOS, sucedida en la “Perla del Soconusco” Tapachula, hermana del estimado CRISTÓBAL RAMOS SOLÓRZANO. Rogamos por su eterno descanso y una plegaria por la pronta resignación de sus respectivas familias.

Hoy les digo adiós. No pude acompañarlos en su partida sin retorno, pero están en mi pensamiento cada uno de ustedes, como hace unos años también, “se nos adelantaron en el camino” RICARDO PAULO CABALLERO y JESÚS MATUS CUETO, excelsos amigos, con quien compartí experiencias deportivas como integrantes del equipo de béisbol del Instituto Tecnológico de Tuxtla Gutiérrez.

Quiero agregar que con JESÚS MATUS CUETO tuvimos mucha afinidad por su inclinación a la fotografía y los vídeo enlazados con el periodismo, pero también con quien celebramos innumerables eventos culturales y en una de esas, ideamos la entrega de un merecido reconocimiento al maestro LORENZO MARCIANO VÁZQUEZ. Reitero que celebramos infinidad de eventos al interior del ITTG, con la participación decidida, siempre, de mi paisano RODOLFO HERRERA BUSTAMANTE.

Queda el recuerdo y la memoria de estos insignes compañeros, amigos, catedráticos y excelentes seres humanos, a los que hoy les digo adiós, pero que estarán presentes siempre en nuestros recuerdos, con sus características personales; pues como dice la canción: “Caramba pero ay caramba// ay qué caramba es la vida// nos juega como un muñeco// pero caramba es la vida”...

Se acabó el mecate… Y ES TODO…