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Í N D I C E . . .

Columnas
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PARAMILITARIZACIÓN Y MUERTE…

Guardias Blancas y desplazados…

La irrupción del Ejercito Zapatista…

Acteal, una herida que no se cura…

 

“El Machete”, ¿autodefensas?...

2ª y última parte.

CHIAPAS, EL INFIERNO CÁLIDO…

El Chiapas Seguro que promovió en su gobierno JUAN JOSÉ SABINES GUERRERO, no ha sido más que “un infierno cálido” donde los chiapanecos sufren inclemente la violencia, la pobreza, el olvido, el rezago entre los grupos sociales más paupérrimos de los mexicanos, que si no son asesinados, se tienen que salir de sus comunidades y vivir como desplazados en tierras que le son ajenas, no les son agradables, ni ellos son bien aceptados.

Coincidentemente, esos escenarios de acechamiento, persecución y muerte, se da indiscriminadamente en las zonas indígena de Los Altos, Selva y Norte de Chiapas,  donde las condiciones de pobreza y pobreza extrema, altos índices de analfabetismo y menor desarrollo humano, coinciden para crear un estado de excepción con todos esos ingredientes y la fórmula política engañosa de “usos y abusos del poder”.

En Chiapas se pueden recrear todos los males de la sociedad indigente como la pobreza en 78 por ciento y la pobreza extrema con 29%. Pero también las más altos índice de impunidad y menores en desarrollo económico. Donde los conflictos interétnicos se dan por la religión, la disputa por la tierra, el comercio del alcohol e inclusive por la marca más representante del “imperialismo”, la Coca-Cola, que deja sustanciosas ganancias a quienes ostentan la concesión.

Toda esa amalgama de situaciones y condiciones sociales, políticas y económicas, han servido para que los gobiernos solo vean a los indígenas como un trofeo de exhibición y no como seres humanos que necesitan de otro tipo de trato, acciones integrales de desarrollo humano y más respeto a sus costumbres sin caer en estados de excepción con leyes que no coinciden con la Constitución General de la República y la local de Chiapas, como es el concepto de “usos y costumbres”. 

Hay muchos ejemplos y estudios que han llegado a la conclusión de que “la pobreza de los indígenas y chiapanecos es para siempre”; pero en esa concepción de ideas políticas erróneas, se ha dejado hacer y crecer el problema en la geografía chiapaneca y particularmente en las zonas indígenas de Los Altos, Selva y Norte de Chiapas con la particular creación de las guardias blancas primero, y luego los grupos paramilitares que surgieron como “contrainsurgencia” al zapatismo, después de la irrupción armada del Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN) el 1 de enero de 1994.  

Debemos recordar que “las guardias blancas” las crearon los terratenientes, ganaderos y poderosos caciques de la región para cuidar sus intereses, convirtiéndose luego en “brazos ejecutores” de represión y sometimiento, al margen de la ley. Y, desde 1994 empezaron a proliferar los grupos civiles armados que  según investigadores de la UNAM, han sido promovidos, encubiertos y protegidos por el Gobierno Federal y el del Estado de   Chiapas, en su momento; las otroras Procuraduría General de la República y la local, convertidas después en Fiscalías (federal y estatal).

Hay la versión de que esos grupos paramilitares fueron creados como una forma de “contrainsurgencia” contra el EZLN,  instituidos  y adiestrados en las armas por el Ejército Mexicano con la complacencia de la Secretaría de la Defensa Nacional, el entonces Presidente de la República, ERNESTO ZEDILLO PONCE DE LEÓN y el gobernador de Chiapas, JULIO CÉSAR RUIZ FERRO, quien fuera destituido a raíz de la masacre de Acteal, donde asesinaron a 45 personas (adultos, mujeres, niños) el 22 de diciembre de 1997.

En Chiapas han incursionado en el paramilitarismo muchos grupos civiles armados como el llamado “Ejército Popular Revolucionario” (EPR); pero me viene a la memoria aquellas famosas “guardias blancas” conocida como “PAZ Y JUSTICIA” creada a principios de 1995, cuyo líder visible era el diputado local SAMUEL SÁNCHEZ SÁNCHEZ a través de “Solidaridad Campesina-Magisterial” (SOCAMA) que encabezaba en el estado JACOBO NAZAR MORALES, con apoyo de la Secretaría de Seguridad Pública, la Procuraduría General de Justicia del Estado y el Ejército Mexicano.

Estos grupos armados se vestían como organizaciones de productores para recibir financiamiento a sus operaciones, como sucedió con todos y también con los identificados “CHINCHULINES” fundado por los entonces diputados federal, RAFAEL CEBALLOS CANCINO y ELÍ CANCINO HERRERA, vinculados a “PAZ Y JUSTICIA”, a los que el Gobernador JULIO CÉSAR RUIZ FERRO les entregó un financiamiento de 4 millones 600 mil pesos como parte de un “Convenio Productivo” en el que fue testigo el entonces Comandante de la VII Región Militar, General RENÁN CASTILLO y no sé si en eso también el llamado “gobernador financiero”, DANTE DELGADO RANNAURO, quien era el que manejaba el dinero del presupuesto federal en Chiapas durante esa administración interina.

Al grupo armado paramilitar, “MÁSCARAS ROJAS” se le responsabiliza de la masacre de Acteal el 22 de diciembre de 1997, que aseguran los investigadores, estaba conformado por elementos de Seguridad Pública Estatal, funcionarios públicos, del Partido Frente Cardenista y entre ellos el Presidente Municipal de Chenalhó, JACINTO ARIAS CRUZ, quienes circunstancialmente empezaron a operar al inicio de los “Diálogos de San Andrés”.

Estamos hablando de innumerables grupos civiles armados, que van desde las “guardias blancas” hasta los “paramilitares” cuando el Gobierno Federal de CARLOS SALINAS DE GORTARI y después ERNESTO ZEDILLO PONCE DE LEÓN, intentaron detener las incursiones del EZLN.

Entre estos podemos mencionar al “MOVIMIENTO INDÍGENA REVOLUCIONARIO ANTIZAPATISTA” (MIRA), que se le achaca su creación al ex diputado federal priista y alcalde de Oxchuc, NORBERTO SANTIS GÓMEZ, SEBASTIÁN LÓPEZ BALTÉ y el profesor ENRIQUE ALFARO LÓPEZ, Coordinador Regional del SNTE, Sección VII, que operaron en los municipios indígenas de Huixtán, Oxchuc, Cancuc y Chanal.

Haciendo un paréntesis, podemos agregar que, “entre abril de 1995 y septiembre de 1996, había en Chiapas más de dos mil desplazados por la estrategia de militarización en la zonas Alto, Selva y Norte (región indígena) y para 2006, habría todavía 12 mil desplazados” que siguen errantes y en tierras ajenas, según el estudio de investigación de ADRIAN GALINDO DE PABLO (UNAM), titulado: “Paramilitarismo en Chiapas; Respuesta del Poder Contra la Sociedad Organizada”.

Parece que la zona indígena es propicia para engendrar a los grupos armados civiles “paramilitares” con diversos fines, estrategias e intereses. Y por eso –a últimas fechas-- estamos viendo el surgimiento de otros grupos que se hacen llamar “autodefensas” como “LOS CIRILES” que han asolado la región de Chenalhó y Pantelhó –pero que son gavillas de delincuentes-- provocando enfrentamientos con la comunidad y desplazamiento de cientos y miles de indígenas a los que les obligan a dejar sus casas, tierras y pertenencias.

Otros grupos identificados son: el “UDC, Organización Campesina” en Copainalá; “LOS AGUILAR Y PESTHÓN” en Chilón; “LA AURORA” y “LOS VELASCO”, en Yajalón; “CARACÓL 5” en Palenque; “LA OTRA CAMPAÑA” y “PUEBLOS AUTÓNOMOS” en Simojovel; “CAÑEROS DE PUJILTIC” en Venustiano Carranza; “COMUNIDAD RIO FLORIDO” (OCEZ-FNAS) en Ocosingo; “LOS DIABLOS” en Pueblo Nuevo Solistahuacán y para más, “LOS MOTONETOS” en San Cristóbal de las Casas, que operan con toda impunidad, al servicio de la institucional y políticos perversos debidamente identificados.

Pero el que desbocó el tema y el miedo es la presentación formal y abierta del grupo de autodefensas llamado “EL MACHETE” que puso en alerta a toda la estructura de gobierno federal y estatal con sus aparatos de seguridad pública y la procuración de justicia. El asunto llenó los espacios informativos a nivel local, nacional e inclusive internacional, porque este nuevo grupo civil armado no se escondió y puso las cosas en claro: “vamos contra la delincuencia organizada porque el Gobierno Federal y Estatal no hacen nada por nuestra seguridad”.

Hay que agregar al comentario de “EL MACHETE”, la implicación que le hacen al “Farandulero” ENOC HERNÁNDEZ CRUZ de estar vinculado a esta organización, promoción y financiamiento del grupo armado y de “autodefensas”, más toda la investigación que le hacen en abultado expediente en relación a sus rapiñas y saqueo escandaloso al presupuesto del ICATECH, las prerrogativas del partido “Podemos Mover a Chiapas”.

También es un secreto a voces, todo el dinero que pasó por las manos del auto llamado “Flaco de Oro”, vía doña LETICIA COELLO GARRIDO, madre del ex Gobernador MANUEL VELASCO COELLO, quienes pudieran estar metidos en actos de desestabilización del Estado con la participación del “Sanjaguar Negro”, OSCAR EDUARDO RAMÍREZ AGUILAR. Pero de esto comentaré por aparte, por la importancia del tema y los personajes implicados.

Veremos en qué termina este borlote al que poca importancia le dio el Prejimiente ANDRÉS MANUEL LÓPEZ OBRADOR, quien inclusive lo desdeño al decir que: “este grupo y los acontecimientos en Chiapas no representan ningún riesgo para la estabilidad nacional”. Porque, “PONCIO PILATOS se lava las manos”…

Se acabó el mecate… Y ES TODO…