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¡Basta!, Presidente, de periodistas asesinados

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Ocho son los periodistas asesinados durante 2022 y 32 en lo que va del actual sexenio del presidente Andrés Manuel López Obrador, según registros de Article 19. ¡Ya basta!

Incluso la Unidad para la Defensa de los Derechos Humanos de la Secretaría de Gobernación, a cargo de Enrique Irazoque Palazuelos, informó a la Comisión de Derechos Humanos de la Cámara de Diputados que de diciembre de 2018 a enero de 2022 ya habían sido asesinados 55 periodistas.

¡Ya basta!, señor Presidente, de culpar a otros de la situación de violencia, crimen y hostigamiento contra los periodistas, personas defensoras de derechos humanos y militantes en México.

Basta de delegar su responsabilidad de enfrentar los acuciosos problemas del país en el pasado, en la Conquista, en España, en los conservadores, el neoliberalismo y los sexenios anteriores. Esa es una visión reduccionista e irresponsable de la historia. Usted, Presidente, fue votado y electo para atender y resolver todos esos problemas, prometió hacerlo y seguimos esperando que lo haga.

Usted no es un dirigente inexperto, no es Gabriel Boric que ganó la Presidencia de Chile a los 36 años. Usted es parte del sistema político que tanto critica pero que no ha cambiado. Usted perteneció al PRI y conoce todas sus mañas; dirigió al PRD, fue Jefe de Gobierno del Distrito Federal, hizo un plantón de meses en Reforma, fundó y dirigió Morena y ahora es Presidente de México.

No, Presidente, usted tiene experiencia de sobra. Pero no es lo mismo seguir hablando desde la tribuna presidencial como si estuviera en un mitin en el zócalo. Nadie con esa trayectoria puede moverse a engaño, ni abstraerse, ni evadir la violencia sistémica contra periodistas.

Ya venció el periodo de gracia según el cual usted podía responsabilizar a los anteriores gobiernos y presidentes de los males del país. A más de tres años de su gobierno ya se encuentra en la madurez del sexenio, incluso ya se acerca a su ocaso, pero lo único que no ha madurado es su discurso, que sigue siendo el de un candidato en campaña y no el de un gobernante que comprende y asume con liderazgo uno de los momentos más críticos de los últimos 100 años.

Su discurso se quedó en el infantilismo, aquel que señala y culpa a los demás, no admite su responsabilidad y hace berrinches.

José Luis Arenas Gamboa, Margarito Martínez, Lourdes Maldonado López, Roberto Toledo, Heber López, Juan Carlos Muñiz, Jorge Luis Camero, Armando Linares (el más reciente de los periodistas ultimados en Michoacán) y 25 nombres más ya son parte de su testamento político y del legado de violencia e impunidad de su gobierno contra los periodistas.

México no está aislado del concierto internacional y por eso es visto con preocupación desde el exterior. Usted forma parte de la ecuación de inseguridad, violaciones de los derechos humanos y agresiones contra periodistas. Somos el país más peligroso para ejercer el oficio periodístico.

La diferencia con los gobiernos anteriores es que usted utiliza la tribuna presidencial, las conferencias de prensa y los recursos públicos para atacar, descalificar, estigmatizar, denigrar a periodistas y medios de comunicación críticos de sus políticas.

Esta actitud intolerante y autoritaria desde el poder y desde su retórica cotidiana está haciendo que hierva aún más el caldo de cultivo de agresiones, violencia e inseguridad permanente contra los periodistas, los medios, la libertad de expresión y el derecho a la información.

Su discurso cizañoso contra los medios, los periodistas y los activistas de las organizaciones de la sociedad civil está haciendo mucho daño, confundiendo a la sociedad que tampoco respeta a los comunicadores, enturbiando las aguas y distrayendo la atención de lo apremiante, creando un entorno que legitima los atentados contra la libertad de expresión, enfocándose en el salario y los financiadores de los medios, cuando ni siquiera la Ley Federal del Trabajo reconoce a los periodistas.

Porque la suya, Presidente, es una violencia discursiva y contagiosa contra los periodistas, una violencia por omisión de su gobierno y de su movimiento de la Cuarta Transformación contra el derecho a la información. Es una violencia de Estado y usted es el Jefe del Estado mexicano.

Los agravios contra periodistas es un asunto de Estado, pero usted se ha dedicado a dividir, confrontar y polarizar el país. Un problema que debiera ser corresponsable, compartido y enfrentarse entre poderes de la Unión (Ejecutivo, Legislativo y Judicial), gobiernos y congresos estatales, medios, gremios de periodistas y sociedad, opta por apretar el nudo gordiano porque su gobierno está huérfano de diálogo con las demás fuerzas políticas, de interlocución con los sectores y abocado a la confrontación y la polarización.

La esencia de la resolución del Parlamento Europeo sobre la situación de los periodistas en México está vigente. Pero la carta de respuesta del gobierno, pisoteando las funciones de la Cancillería, volvió a ser infantil, tildando de corruptos, mentirosos, hipócritas y borregos a 607 eurodiputados que votaron a favor de la resolución, incluidos 139 del bloque socialistas y 16 de izquierda.

Como borregos actuaron las y los gobernadores de la 4T y los legisladores de Morena al condenar la resolución del Parlamento Europeo, como si sus estados no fueran también germen de agravios contra periodistas, como si no pudieran legislar, enmendar las deficiencias del ??Mecanismo de Protección para Personas Defensoras de Derechos Humanos y Periodistas.

Desmemoriado, este mismo Parlamento Europeo defendió a López Obrador cuando se procesaba su desafuero en la Cámara de Diputados en 2005. En aquel momento, la eurodiputada austriaca Eva Lichtenberger, del Partido Verde, ante la embajadora de México ante la Unión Europea, Lourdes Dieck Assad, dijo: “estamos viendo que este alcalde (López Obrador) se podría convertir en un protagonista político en su país, y eso molesta y enfada allá”.

Profética, el protagonista AMLO, que ahora es Presidente de México, dice que el Parlamento Europeo es “injerencista”. Mientras López Obrador se confronta con una institución que lo defendió en su desafuero, mataron a otro periodista en México.