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Internet para los desconectados

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Se estima que somos 89.5 millones de usuarios de Internet en México, según el más reciente Estudio sobre los Hábitos de Personas Usuarias de Internet en México 2022 de la Asociación de Internet MX, que se publica cada año por motivo del Día Mundial de Internet, el 17 de mayo.

Es una estimación porque sigue publicándose tardíamente la Encuesta Nacional sobre Disponibilidad y Uso de Tecnologías de la Información en los Hogares (ENDUTIH) del Inegi, que aporta el dato oficial de internautas en el país.

El estudio de la Asociación de Internet MX de hace un año estimaba que éramos 86.8 millones de usuarios de la red, pero un mes después la ENDUTIH arrojó una cifra recortada a 84.1 millones.

En todo caso, según la información disponible, 75.7% de la población de 6 años o más es usuaria de la red, un crecimiento de 6.4 puntos porcentuales. Eso significa que 24.3% de los habitantes en ese rango de edad sigue desconectado.

Seguimos detrás de países como Argentina (86%), Brasil (82%), Chile (89%), Costa Rica (81%) y Uruguay (87%), los líderes en la región.

Se sabe que la adopción de Internet se aceleró durante la pandemia en México y en el mundo. La Covid-19 creó la necesidad vital de trabajar, aprender, acceder a servicios básicos y mantenerse en contacto a través de vías digitales.

México tuvo un salto importante de usuarios de Internet en 2019, el primer año de la enfermedad, pero ha retornado a modestos crecimientos previos a la crisis pandémica.

¿Quiénes no están conectados? El rango de edad de más de 54 años es el grupo de la población que más ensancha la brecha digital. El 49.9% de las personas no usuarias de Internet son mayores de 55 años, por lo que algunas políticas públicas educativas y de salud podrían enfocarse en este sector.

Según el estudio de la Asociación de Internet MX, el nivel socioeconómico es el principal factor que explica la falta de conectividad: 88.5% de los desconectados pertenecen a los segmentos socioeconómicos D y E, es decir, los más pobres del país.

El smartphone sigue siendo el principal dispositivo de acceso a Internet sin importar el nivel socioeconómico, por lo que se consolida como la tecnología que más se ha democratizado y que más ha permitido la conectividad.

El teléfono inteligente es el corazón de la vida digital de las personas. A través de él se comunican con familiares y amigos, acceden a información, estudian, trabajan y ejercen otros derechos fundamentales. El 25.2% de los internautas reportó conectarse a Internet todo el día.

Enviar mensajes por aplicaciones de mensajería instantánea se convirtió en la principal actividad en Internet, con una frecuencia de 88.4%, seguida de acceder a redes sociales (87.2%), escuchar música (72.4%) y ver películas o series (71.2%).

Claramente, estas actividades se agudizaron con el confinamiento. Por ejemplo, creció el porcentaje de personas que utilizaron plataformas para realizar videollamadas. La aplicación más usada para realizar videollamadas es WhatsApp (63.6%), seguida de Zoom (46.9%).

El principal lugar de conexión en 2021 fue el hogar (95.8% vs. 90.9% en 2020), debido a que buena parte de las actividades en línea siguen marcadas por los hábitos creados por el confinamiento sanitario.

La conexión en lugares públicos como plazas y parques se ubicó en 8.5%, bastante limitada. Recientemente, la Jefa de Gobierno de la Ciudad de México anunció que elevará a rango de ley el Internet público gratuito para que, sin importar los cambios de administración, se mantenga el servicio para los habitantes de la metrópoli.

Actualmente, la CDMX cuenta con 21 mil 500 puntos públicos de Internet. Prometió que al término de 2022 alcanzará la cifra de 33 mil puntos de acceso, ubicados en postes de la ciudad.

Dijo que todas las escuelas públicas de la Ciudad de México contarán con Internet gratuito (en la CDMX existen 4 mil 947 escuelas públicas de nivel básico) y se instalará Internet en tres mil 200 unidades habitacionales.

La propuesta de Sheinbaum suena atractiva, pero en realidad el acceso a las Tecnologías de la Información y la Comunicación (TIC), incluida la banda ancha e Internet, ya es un derecho fundamental de los mexicanos consagrado en el artículo sexto de la Carta Magna.

La Constitución Política de la Ciudad de México también señala con claridad que “habrá acceso gratuito de manera progresiva a Internet en todos los espacios públicos, escuelas públicas, edificios gubernamentales y recintos culturales”.

Sin embargo, no sobra una mayor obligatoriedad legal por parte de la administración de la CDMX para que existan más sitios públicos conectados. Recordemos que el gobierno de la Cuarta Transformación federal erradicó el programa México Conectado de la entonces Secretaría de Comunicaciones y Transportes; de un plumazo desconectó a un número indeterminado de usuarios de esos puntos de Internet.

La política pública debe enfocarse en los espacios, lugares y habitantes que menos conectividad tienen, ya sea por falta de acceso a redes de telecomunicaciones, recursos económicos limitados o situación de vulnerabilidad.

De poco sirve a la inclusión digital colocar más puntos públicos de Internet donde ya existe conectividad plena, por lo que los nuevos puntos de acceso deben enfocarse en los desconectados, las zonas sin conectividad pública y en las personas mayores de 55 años, para que tengan acceso a servicios y bienestar digital.