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HOJAS LIBRES

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La farsa de la Cuarta Transformación

 

La ley es la ley y hay que acatarla con todas sus imperfecciones * “Loco es aquél el que hace siempre lo mismo para obtener resultados diferentes”, la acertada premonición de Mario Delgado sobre la enajenación mental del Presidente Andrés Manuel López Obrador

Hoy que Andrés Manuel López Obrador ha decidido la militarización del país, se exhibe como el farsante mentiroso cuando como candidato aspiraba a la Presidencia de la República. En una sesión del Pleno de la Cámara de Senadores, el senador Emilio Álvarez Icaza exhibió las fantasías y las mentiras de la fallida Cuarta Transformación con la decidida militarización del país.

En un video inobjetable, aparece en 2017 el entonces senador Mario Delgado, con la consigna lopezobradorista de fustigar la militarización del país y pedir a sus colegisladores no aprobar la ley propuesta por el gobierno de Enrique Peña Nieto. Sus argumentos son de una actualidad impresionante en un momento en que México está ya militarizado.

Diría el grotesco dirigente de Morena: “Nuestro país cae en una peligrosa espiral de militarismo donde 210 mil personas han sido asesinadas durante los gobiernos de Felipe Calderón y Enrique Peña Nieto” en un intento por combatir, entonces, la militarización pretendida y culpar a los dos presidentes que derrotaron a su actual jefe López Obrador.

En su perorata Mario Delgado exhibe exactamente lo que hoy ocurre con el fallido gobierno de López Obrador cuando manifiesta que se pone en peligro al Ejército al no crear cuerpos de seguridad pública para regresar a los militares a sus cuarteles.

Habría que recordarle a Mario Delgado que hoy a menos de cuatro años del gobierno de López, los muertos ejecutados suman más de 130 mil, lo que quiere decir que López Obrador, al final del sexenio, superará a Calderón y Peña juntos.

Acusa al gobierno de Peña Nieto de no atender las recomendaciones del Alto Comisionado de la Organización de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, las recomendaciones de la Organización de Estados Americanos y la recomendación de la Comisión Nacional de los Derechos Humanos de evitar la aprobación de una ley que militariza al país.

En un asalto a la constitucionalidad del Estado mexicano se atreve a manifestar que de no acatarse esas recomendaciones se estaría mandando al diablo a las instituciones. Exactamente lo que hizo Andrés Manuel López Obrador cuando perdió ante Felipe Calderón, y exactamente lo que hace todos los días López Obrador de mandar al diablo a las instituciones y pasar por alto la Constitución y las leyes del Estado mexicano con la burla de que “no me vengan con que la ley es la ley”.

Por supuesto López. La ley es la ley y hay que acatarla con todas sus imperfecciones y no ofender a jueces, magistrados y ministros bajo el argumento de que son corruptos, mafiosos y manipuladores de la ley, pero sin alguna prueba de por medio. Y desde luego la amenaza permanente de investigarlos porque cancelan los tramos de su fallido Tren Maya y la enorme corrupción que costará al país más de 400 mil millones de pesos sólo en esa obra.

Mario Delgado se adelantó a definir la personalidad y el ejercicio del poder de López Obrador cuando citó a Albert Einstein: “Loco es aquél el que hace siempre lo mismo para obtener resultados diferentes”. Fue una acertada premonición de lo que hoy se observa de la enajenación mental de López Obrador. Tiene documentadas más de 70 mil mentiras y siempre se conduce de la misma forma para fustigar y amenazar a quienes se oponen a su régimen despótico y arbitrario.

¿Qué responderá Mario Delgado?.. cuando se le cuestione del porqué comparó al gobierno de Peña Nieto con el de Rodrigo Duterte en Filipinas o Nicolás Maduro en Venezuela, el admirado amigo de Andrés Manuel López Obrador. En un acto ofensivo a la democracia, la soberanía nacional y la ciudadanía mexicana, el asesino ladrón de Nicolás Maduro fue invitado de honor a la toma de protesta de Andrés Manuel López Obrador.

No necesita Mario Delgado ir tan lejos de la referencia de Filipinas ni la de Venezuela. Hoy tiene aquí en México a un López Obrador al que jamás ha cuestionado por la militarización del país, y por el contrario ha alabado la determinación de cederle a los militares más de 230 funciones que corresponden a funciones civiles.

Mario Delgado, el corrupto dirigente de Morena, tampoco se ha pronunciado con respecto a la dirección castrense en la construcción del Aeropuerto Felipe Ángeles, del Tren Maya y la refinería de Tres Bocas. Tres proyectos desde hoy anunciados como fallidos y un daño irrecuperable de más de un billón de pesos al patrimonio nacional.

Contrario a lo que Mario Delgado fustigó en el pasado, los diputados y senadores de Morena aprobaron la incorporación de la Guardia Nacional a la Secretaría de la Defensa Nacional, cuando que el mismo López Hablador manifestaba como candidato, que las Fuerzas Armadas deberían de regresar a sus cuarteles en un plazo máximo de seis meses y dejar la seguridad pública bajo la vigilancia y la operación de mandos civiles.

¿A dónde está ese Mario Delgado que se pronunciaba abiertamente en contra de la militarización del país? Terminó como todos los sumisos lacayos de Andrés Manuel López Obrador sin capacidad para expresar sus propias convicciones que desde luego el tartufo dirigente no tiene.

A la aprobación de una ley que vulnera los derechos humanos de los mexicanos siguieron las amenazas veladas del lopezobradorismo. El sin carisma Adán Augusto López Hernández llegó al Senado de la República con el cuento de que iba a visitar a su hijo porque ahí trabajaba.  Desde luego su presencia era una amenaza para presionar a los legisladores y votar en favor de la ley marcial que militariza al país.

El mensaje de Luis Crescencio Sandoval no pudo ser más amenazante cuando advirtió de la obligación de los diputados y senadores para votar por la reforma constitucional en el Senado de la República. Trágico que lo haya hecho en el aniversario del 13 de septiembre para conmemorar el sacrificio de los Niños Héroes que lucharon por una República libre y soberana, contrario a lo que hoy pretende López Obrador.

Lamentable el pronunciamiento de un militar supuestamente prestigiado, cuando que por mandato legal y constitucional, a los militares les está prohibido participar en política. Ya en otras ocasiones Sandoval se ha pronunciado para apoyar el fallido proyecto de Nación de López Obrador. Lamentable. Se advierte que el proyecto de López Obrador es la destrucción de las instituciones republicanas. Evidencias hay demasiadas. Y una de ellas es el síndrome de la venganza por haber perdido dos veces la Presidencia de la República.

En su afán de quedar bien con el Comandante Supremo de las Fuerzas Armadas, Luis Sandoval llama a la unidad nacional con el cuento de que la patria requiere de una sociedad más unida. Falso. Precisamente quien ha polarizado al país con amenazas y descalificaciones a empresarios, opositores y medios independientes, es precisamente Andrés Manuel López Obrador, hoy trágicamente Presidente de los Estados Unidos Mexicanos. Ampliaremos…