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La perversidad de Manuel Velasco

Editorial
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En el sistema político mexicano, los gobernadores de las entidades siempre han tenido fuertes limitantes para imponer a su sucesor, pero el sistema está diseñado de tal manera, que los gobernadores no pierden las elecciones, y cuando ello ha sucedido, se debe a que desde el poder presidencial se acordó la cesión de la gubernatura a un grupo de oposición. Chiapas no es la excepción y el triunfo de Pablo Salazar fue operado desde la secretaría de gobernación con la aceptación de Roberto Albores Guillén.

 

Esto es preciso recordarlo en virtud de que el actual proceso electoral que se vive en Chiapas, se presenta en un momento en que se tienen las peores condiciones sociales de la historia, y con una intromisión abusiva y grosera desde la Casa de Gobierno, en el que se prevé que la apuesta del gobernador es que a la población chiapaneca le siga yendo mal.

Durante cinco años el gobierno de Manuel Velasco no ha pensado en el bienestar de la población ni ha tomado decisiones que permitan construir las bases mínimas para una transformación social en el futuro y para mal de Chiapas se adentró en un océano de corrupción que inundó hasta al funcionario con la responsabilidad más insignificante en el gobierno.

En este momento resulta sumamente complejo saber qué pretende Manuel Velasco en su estilo muy personal de “gobernar”, en el que existe una pérdida grave de autoridad y un déficit peligroso de gobernabilidad, que con el mal manejo de gobierno y de ausencia del Estado que existe, puede poner en riesgo la seguridad nacional del país.

No obstante de que el gobernador ha hecho todo mal, ha buscado controlar a su antojo el proceso electoral, violando con ello los derechos políticos que tiene la población a elegir libremente a sus autoridades y terminó desnaturalizando al partido MORENA en Chiapas, copando con sus colaboradores los principales puestos de elección popular y fracturó a las otras dos alianzas o coaliciones con el fin de deslegitima a los otros candidatos.

En su afán de colocar a su delfín en la gubernatura, Velasco Coello manoseó el proceso electoral y ante la imposibilidad de su propósito, terminó construyendo un plan b, que se encuentra al servicio del tío incómodo, Jesús Agustín Velasco Siles y de su madre, Leticia Coello, a quien Rutilio Escandón le hizo trabajos de bajezas judiciales, como el de haber ordenado a una juez, que alterara los procedimientos para quitar a Fernando Coello Pedrero, como el albacea de una herencia, en un claro despojo orquestado por una hija desde el poder en contra de su propio padre. Este acto ilegal pinta de cuerpo entero la falta de escrúpulos de Rutilio Escandón, quien con su desempeño prostituyó el poder judicial en Chiapas.

Sobre el proceso electoral en la entidad, existen luces de incertidumbre, debido a la intromisión irresponsable del gobernador, en el que a poco más de 20 días de iniciado el proceso federal, sólo se ve publicidad del los candidatos de MORENA, con un claro sello publicista de espectaculares, que se financia con recursos del gobierno del Estado.

En este sentido el proceso está cargado y los apoyos gubernamentales se están destinando para financiar la gira del 29 de abril que realiza López Obrador en Palenque, Ocosingo y San Cristóbal, en el que Eduardo Ramírez ya anunció que en esos eventos van a demostrar la capacidad de movilización que tienen, lo que en sentido “político a la mexicana” significa millones de pesos para el acarreo de la población de miserables, que venden su voto por hambre.

Pero en sus compromisos con el candidato del presidente, el gobernador Velasco Coello también está pendiente de la gira que realiza ese mismo día José Antonio Meade en Tapachula, en el que también se destinan recursos públicos para movilizar a 30 mil asistentes a ese evento, lo que significa que ese día se destinará un gasto millonario del erario chiapaneco, con el único propósito de que el gobernador cumpla con sus caprichos políticos, que nada tienen que ver con el ejercicio democrático, pero así juega el gobernador, con mentiras, derroches y perversidades.