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La reelección de la gubernatura en Chiapas

Editorial
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El ingeniero Gonzalo Martínez Corbalá fue un político identificado con el ala de la izquierda del PRI. En su desempeño, fue embajador en Cuba y en Chile, y a él le tocó brindar la solidaridad y apoyo del gobierno de México en el golpe militar que sufriera el Dr. Salvador Allende. En uno de sus encargos políticos, tuvo como secretario particular a un joven de nombre Carlos Salinas de Gortari, quien a principios de los años noventa, siendo presidente de la república le concedió el honor de ser gobernador interino de su Estado natal, San Luis Potosí.

 

La gubernatura le llegó a Gonzalo Martínez Corbalá, precedida por una gran movilización popular, encabezada por el Dr. Salvador Nava Martínez, en contra del gobernador Fausto Zapata, quien había ganado la gubernatura de manera fraudulenta. La presión política, combinada con la toma del palacio de gobierno y por una marcha de la dignidad de San Luís Potosí a la ciudad de México, generó que Fausto Zapata durara sólo13 días en el cargo. El acuerdo de concertacesión del Frente Cívico Potosino y el gobierno de Carlos Salinas de Gortari fue la renuncia del gobernador, un interinato por 18 meses y en ese lapso se convocaría a nuevas elecciones.

El período de 18 meses de gobierno de Martínez Corbalá es significativo, en virtud de que allí se planeó un ejercicio político de reelección de un gobernador, que seguramente, permitiría evaluar los daños y consecuencias para una reforma política que abriera la posibilidad de la reelección, en el que se pensó contemplar la reelección del presidente de la república.

Esta estrategia condujo a que Gonzalo Martínez, considerado uno de los maestros de la política de Salinas de Gortari, renunciara al cargo de gobernador, antes de concluir los 18 meses de gobierno para el que había sido designado, y con un nuevo gobernador interino, él podía buscar la gubernatura constitucional, sin que se contravinieran con la ley, pues el impedimento legal señalaba que no podía ser gobernador en el período inmediato, mismo que se interrumpía con el interinato de Teófilo Torres Corzo, quien era el presidente del Congreso Local.

Esta maniobra política, encubierta por un halo de legalidad, permitió a Martínez Corbalá iniciar su campaña para gobernador con el respaldo del PRI, en medio de descalificaciones de grupos potosinos que señalaban que se estaba violentando el principio constitucional de la no reelección e incluso se conformó un Frente de Antireelección Nacional y en prensa nacional se empezó a hablar de la intención presidencial de modificar la constitución para que la reelección estuviera permitida.

Como se empezaron a lanzar ataques reeleccionistas en contra de la figura del presidente Salinas de Gortari, días antes de que el PRI hiciera candidato oficial a la gubernatura a Martínez Corbalá, éste se reunió con el presidente y le comunicó su preocupación de que se estuviera utilizando su intención de buscar la gubernatura de San Luis para golpear al presidente.

Salinas de Gortari agradeció su preocupación pero al mismo tiempo le expresó que él tomara la decisión que considerara más conveniente. Martínez Corbalá no lo dudo, y dijo que él no iba a servir de objeto para que se le pegara al presidente y renuncio a la candidatura. En ese momento se dio fin con las pretensiones reeleccionistas y Martínez Corbalá cayó de la gracia del presidente.

Este pasaje de la historia vale la pena recuperarlo, porque existe una similitud de los sucesos narrados con el acontecimiento reciente del regreso de Manuel Velasco a la gubernatura, en el que no sólo se viola la constitución, sino que sobre la base de los hechos se constituye como el primer gobernador de un Estado que se reelige y la figura no tiene controversia: de gobernador constitucional se convirtió en el gobernador sustituto.  

Pero este pasaje de la historia también resulta ilustrativo, para quienes no logran entender por qué los senadores de Morena, con un cinismo desmedido, cambiaron su intención del voto para otorgar la licencia del senado a Manuel Velasco Coello, sin importar que con ello se hicieran cómplices con el fraude a la ley y con el abuso de poder en Chiapas. Y la respuesta es simple. Con el regreso de Manuel Velasco a la gubernatura en Chiapas se sentó el precedente de la reelección de gobernador, un aspecto que tarde o temprano va a ser sometido a votación, para acabar con las restricciones políticas que tienen los gobernadores y el presidente de la república. Morena con esto va a lograr lo que nunca pudo conseguir el PRI.