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Las oportunidades perdidas

Editorial
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Chiapas viene de dos gobiernos desafortunados y el de Rutilio Escandón pinta para ser igual o peor que los gobiernos que le antecedieron, en el que permanece la indiferencia, la banalidad, la ineficacia y en donde ya lleva un récord respetable en inaugurar ferias y coronar reinas.

En este sentido el gobernador debe entender que su principal función es la de gobernar y no lo está haciendo. Él, por el papel histórico que le tocó desempeñar, que es el de la transformación de Chiapas, no tiene derecho a equivocarse, pues es mucho lo que está en juego en este gobierno y sin embargo, en los primeros 100 días que van de la administración, todo sigue igual, sólo que con más inseguridad.

La descomposición social y política del Estado en Chiapas no es un hecho reciente. Más bien es un proceso de varias décadas atrás, en donde el propio levantamiento armado del EZLN hizo evidente que el Estado en la entidad se había agotado y que el sector gobernante había fracasado. El movimiento zapatista mostró que era necesario construir una nueva clase política, que no sólo renovara el funcionamiento del Estado sino que le diera otro sentido a las formas de convivencia.

Los gobiernos de Pablo Salazar, Juan Sabines y Manuel Velasco, beneficiarios de ese levantamiento armado, no  pudieron y los dos últimos ni siquiera intentaron promover la reforma social que sentara las bases para un nuevo tipo de desarrollo, que cambiara la historia de pobreza y de violencia en Chiapas.

Las pasadas elecciones representaban otra oportunidad para la renovación de la sociedad chiapaneca, así debía de entenderlo Rutilio Escandón, quien terminó siendo el candidato del Movimiento de Renovación Nacional y gobernador de la entidad, pero en las quince semanas que lleva este gobierno, resulta claro que dista mucho de ser el gobernante que Chiapas requiere o bien que no entiende del todo el papel histórico que estaba destinado de cumplir.

En estas quince semanas de la nueva administración queda claro que el gobernador Rutilio Escandón no conoce las problemáticas del Estado ni tiene identificados los puntos de conflicto que hay en la entidad, que son más de 600 casos, con distintos niveles de conflictividad. Pero también queda claro que no logra constituir un gobierno y que no tiene una agenda para Chiapas, que le permita adelantarse a los problemas.

De igual manera el gobernador Rutilio Escandón lo ha reiterado en distintas ocasiones, de que va a gobernar de acuerdo a las acciones que defina el gobierno federal de la república para Chiapas. Y desde ahora se le dice a Rutilio Escandón que eso no es gobernar, porque Andrés Manuel López Obrador tiene un plan que pretende mejorar algunas condiciones en el futuro de la entidad, pero esas acciones no van a resolver los problemas del pasado, que tienen que atenderse en virtud de que esos problemas son determinantes para definir el rumbo del presente y futuro de Chiapas.

Bajo esas circunstancias, qué debe hacer Rutilio Escandón para cumplir satisfactoriamente con el papel histórico que le tocó desempeñar: primero, cuidar su discurso; segundo, nombrar un gabinete que vaya acorde a la gran responsabilidad social que está en juego en la entidad; tercero, tener un plan de gobierno que siente las nuevas bases para el bienestar de la entidad; y, cuarto, que se ponga a gobernar a la voz de ya, que Chiapas necesita un gobernador de tiempo completo.