Funcionarios en campaña política

Editorial
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El peor mensaje que la administración de Rutilio Escandón podía mandar a la sociedad chiapaneca es que se está gobernando de la mano con la fiscalía. Esto significa una incapacidad al diálogo y a la construcción de acuerdos. Lo grave de esta estrategia, es que la fiscalía se caracteriza por las prácticas de tortura, la invención de delitos, la fabricación de pruebas, la prevalencia de jueces de consigna, lo que implica que el tribunal de justicia queda sujeta a los caprichos y violaciones de derechos humanos que se orquestan en la fiscalía general.

Bajo estas condiciones, los derechos humanos en Chiapas no pueden estar peor. Sobre todo, porque nadie está a salvo de la invención de delitos, la fabricación de pruebas y las detenciones arbitrarias que de manera cotidiana realiza la fiscalía.

Por eso la violencia y la inseguridad se convirtieron en notas recurrentes entre los medios y Redes Sociales. Desafortunada y lamentablemente estos sucesos están presentes en distintos municipios de la entidad, situación que las autoridades se resisten en confirmar e inclusive el gobernador del Estado ha señalado en reunión con su gabinete que vamos bien pero se puede estar mejor.

A casi nueve meses de iniciada esta administración, Chiapas sufre una creciente falta de generación de empleos y además no existe un programa de estímulos para el crecimiento económico y de creación de empleo. A la vez, no existe un programa de salud, ni de educación ni de fomento a las actividades agropecuarias; lo que significa que Chiapas padece problemas estructurales de pobreza y de violencia, que no pueden resolverse por sí solos ni aún con las acciones de política social que piensa promover el gobierno federal y que en Chiapas se pretenden vender como la gran panacea de los problemas de la entidad, que van a mejorar las condiciones de vida de la población.

Ya se ha señalado en reiteradas ocasiones que la Cuarta Transformación que se pregona en Chiapas es sólo un discurso vacío,  cargado de demagogia. Aquí en la entidad se mantiene viva la cultura del PRI, que se encuentra disfrazada de MORENA, en el que campea la corrupción, la represión, la fabricación de culpables, la violación de derechos y para colmo de males, ahora desde el palacio de gobierno se promueve la confrontación en la población y se busca generar enfrentamientos entre padres de familia y los maestros incorporados a la CNTE.

Todo ello se explica por la inoperancia política que caracteriza a la actual administración, que se encuentra influenciada por el juego del futurismo político del pasado gobierno, en donde el secretario de gobierno, Ismael Brito Mazariegos y el fiscal general, Jorge Luis Llaven Abarca, se encuentran abiertamente haciendo campaña con miras a sustituir al gobernador Rutilio Escandón y en sus acciones de promoción personal pueden estar incurriendo en actos anticipados de campaña; en el que uno, aparece en la entrega de fertilizantes en Cintapalapa, invadiendo esferas de competencia de la secretaría de agricultura, el otro, a través de un boletín, promueve una reunión de trabajo con integrantes de la Asociación Mexicana de Mujeres Jefas de Empresa (AMMJE), a quienes refrendó su compromiso para garantizar el Estado de derecho y una justicia cercana a la gente que fortalezca la economía en Chiapas.