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Los cambios necesarios

Editorial
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Por diversas razones, pero fundamentalmente por la falta de oficio político, Chiapas ha venido arrastrando de años atrás, problemas de gobernabilidad, sin embargo, pese a las complicaciones sociales, la gobernabilidad se mantenía en condiciones manejables, situación que cambió con el nuevo gobierno, en el que los problemas de gobernabilidad se acentuaron, al mismo tiempo que incrementaron  los problemas de inseguridad.

Al inicio del nuevo gobierno la inseguridad empezó a crecer y ahora es un lugar común las noticias de secuestros, homicidios con violencia, feminicidios, ejecuciones extrajudiciales de activistas, asaltos bancarios, asaltos a restaurantes y robos con violencia. La gravedad de la inseguridad que se vive en gran parte de la entidad está acompañada por la simulación política y a las acciones mediáticas promovidas desde las oficinas de gobierno, que buscan ocultar e incluso negar la situación que se vive en las calles y en el patrimonio de las familias.

La administración que encabeza Rutilio Escandón realiza todos los días reuniones matutinas de seguridad y celebra la disminución estadística de las denuncias de delitos graves, que sitúa a Chiapas como uno de los lugares más seguros en el país. Esta información es engañosa en virtud de que las fiscalías tienen la instrucción de que no se levanten denuncias sino actas administrativas, mismas que no se contabilizan en los informes estadísticos que se reportan al sistema nacional de seguridad pública.

La situación social que se vive en Chiapas es de gran complejidad pues existe  estancamiento y regresión en las actividades económicas locales, que se agudiza por la pobre inversión pública en la entidad; los problemas de gobernabilidad están acompañados de actos de violencia en varios municipios: Escuintla, Aldama, Chenalhó, Tila, San Juan Chamula, Bochil, Ixtapa, El Bosque y Zinacantán, que se manifiestan en reclamos a las presidencias municipales y en donde se agravan por la ausencia de operación política; pese a la mesa de negociación federal continúa latente el conflicto magisterial en la entidad quienes construyen acuerdos con otras organizaciones para estallar el paro de labores y la movilización política; los problemas de inseguridad afectan directamente a la población que no se le puede seguir engañando con informaciones estadísticas manipuladas; en la franja fronteriza los problemas generados por la migración continental y transcontinental está provocando una sensación de abandono gubernamental y resentimiento social.

Bajo estas circunstancias, se percibe cada vez con mayor fuerza, que la administración de Rutilio Escandón no se encuentra al nivel de las circunstancias que Chiapas requiere y que de continuar con esta inercia las actividades económicas van a sufrir una parálisis mayor y seguramente se va a presentar una delicada regresión económica, que incremente la pobreza y la marginación social.

La administración de Rutilio Escandón requiere urgentemente de oxigeno y de una cirugía mayor que impacte en la definición de un nuevo rumbo para la entidad. Sin embargo se están viviendo realidades diferentes; el gobernador tiene otra mirada y está situado en otro punto de la realidad chiapaneca, en el que está convencido que viene realizando un buen gobierno y que sus funcionarios son honestos y eficientes. Esta visión ajena a lo que está pasando en Chiapas complica considerablemente las posibilidades de cumplir con las expectativas que la gente se hizo con el cambio de gobierno y se corre el riesgo de que se repita la historia delos gobiernos anteriores: que ante las dificultades sociales se sustraiga a la responsabilidad de gobernar.