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Votos con pandemia

Editorial
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Es una irresponsabilidad que en pleno pico de la pandemia, que ha ocasionado miles de muertos en todo el país y en Chiapas varias centenares –que lamentablemente no son reportadas como tal-, la preocupación del gobierno sea la de controlar las elecciones y no la de garantizar la vida y mejorar la salud de la población.

A nivel nacional el ataque se inició abiertamente en el momento en que el presidente anuncia que va a vigilar las elecciones, atribución que constitucionalmente no le corresponde y que estaría invadiendo la esfera de la competencia del Instituto Nacional Electoral, que es un órgano autónomo y que gracias a esa autonomía se abrió la posibilidad para los gobiernos de alternancia en México y que finalmente, fue lo que permitió el ascenso a la presidencia al actual gobierno.

El avasallamiento del gobierno federal al INE, se reprodujo rápidamente en Chiapas, al que se le considera un laboratorio político, donde se busca aplicar el experimento de la aprobación de una ley, con la intención de limitar el funcionamiento del Instituto de Elecciones y Participación Ciudadana en Chiapas.

La iniciativa de la Ley de Instituciones y Procedimientos Electorales fue presentada al Congreso Local el pasado 18 de junio, con visos de que sea aprobada fast track –por la vía rápida-, sin revisión alguna, sin la lectura apropiada y sin modificaciones, como lo vienen haciendo los diputados locales en los últimos 20 años, a partir de que desapareció totalmente la oposición, aún y cuando el PRI tenía la mayoría de diputados, en el gobierno encabezado por Pablo Salazar.

La aprobación de la ley en sí es inconstitucional, porque se estaría violentando el artículo 105 de la Constitución que expresamente señala: “Las leyes electorales federal y locales deberán promulgarse y publicarse por lo menos noventa días antes de que inicie el proceso electoral en que vayan a aplicarse, y durante el mismo no podrá haber modificaciones legales fundamentales”,  y el proceso electoral del 2021 inicia formalmente el 1º de septiembre.

Aquí lo que van a buscar hacer los abogados leguleyos al servicio del gobierno, es querer justificar la reforma de la ley, en virtud de que el mes pasado hubo una modificación en la fecha del inicio del proceso electoral en Chiapas para el mes de enero, bajo el argumento de que lo fundamental era atender la pandemia y no distraerse con el proceso electoral. Sin embargo el proceso electoral es concurrente, eso significa, que las elecciones locales y federales se realizan en las mismas fechas y plazos, donde se elegirá en casillas únicas, diputados federales, diputados locales y presidentes municipales, bajo las determinaciones de la organización electoral que establezca el Instituto Nacional Electoral.

El gobierno de Chiapas envía esa iniciativa de ley, que jurídicamente no tiene futuro, en el peor momento social en Chiapas, con un fuerte rechazo a la figura del gobernador, con un malestar creciente de la población, que percibe cada vez más la ausencia de gobierno y de políticas públicas de bienestar, con graves problemas de gobernabilidad, con sucesos políticos de violencia, con fuerte presencia de grupos paramilitares en comunidades indígenas y donde la iniciativa de ley contempla reglas para garantizar cuotas de candidaturas indígenas, pero el porcentaje y el mecanismo nunca fueron sometidos a la consulta y decisión de los pueblos indígenas lo que significa violaciones a disposiciones de convencionales que obligan a la consulta.

Con esta iniciativa de ley la apuesta del gobernador es clara, responder a los intereses del gobierno federal y no a los intereses de la población chiapaneca, que requiere urgentemente de mecanismos de apoyo para no ser más afectados por los contagios del coronavirus y de recursos y estímulos para reactivar la economía, en el omento en que se prevé la mayor crisis económica que haya sufrido la humanidad.

En estas condiciones el gobernador, que debiera de estar preocupado por el bienestar de la población, nos quiere meter en un juego perverso para ganar elecciones, en donde su apuesta es tener votos aunque haya un número mayor de muertos provocados por la pandemia.