La irresponsabilidad del gobierno

Editorial
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En este momento la única preocupación del gobernador Rutilio Escandón es lo electoral y con eso omite la atención no solo de la emergencia sanitaria, que se está viviendo, manejada dolosamente con cifras falsas, y también deja de lado la crisis económica que se avecina, en donde los pronósticos del crecimiento para México y Chiapas no resultan halagüeños.

Los cuatro meses de confinamiento debido a la pandemia ocasionó en todo el país el cierre definitivo de negocios y de empresas y con ello se provocó una pérdida creciente de empleos, que difícilmente se van a recuperar en los próximos años, pues para ello se requiere de un crecimiento de la economía superior al 4% y los pronósticos señalan un decremento en el 2020 superior al 8%, algunos analistas financieros consideran que va a ser del 10%, y para el 2021 se calcula un crecimiento inferior al 3%. Estos datos para el Estado de Chiapas son aún peor, pues el decremento de la economía en la entidad se calcula superior al 12% y para el 2021 menor del 1%, lo que puede ocasionar un crecimiento considerable de la pobreza en la entidad, debido a la contracción que se está viviendo, de las principales actividades económicas.

Estos males de la economía afectan la vida cotidiana y alteran considerablemente la esfera de lo que es considerado como la vida privada, pues con el desempleo se deteriora la vida familiar, se incrementa la violencia y se pierde el horizonte del futuro. Todo esto viene siendo invisibilizado por el gobierno, cuya única apuesta es ganar las elecciones, sin importar los costos sociales que representa abandonar la responsabilidad social que todo gobierno debiera de desempeñar, como se viene haciendo en Chiapas.

La preocupación del gobierno debiera estar en evitar los costos de la crisis económica y del deterioro de los social, que se prevé se agudice en los próximos meses y que se prolongue hasta el fin del sexenio, pues está claro que con Rutilio Escandón no van a existir los cambios que se necesitan y los funcionarios actuales ya demostraron con creces el nivel de incompetencia, y peor aún, las prácticas de corrupción del antiguo régimen que tanto critican, pero lo imitan a punto tal de parecer iguales.

Para que la economía de Chiapas mejore se requiere de apoyos económicos y fiscales, pero eso no está en la lógica del gobierno, que copia las decisiones presidenciales sin ningún tipo de análisis de lo que eso implica, en donde el gobernador está dispuesto a complacer las directrices presidenciales que el de buscar el bienestar de la población de Chiapas, quien tiene en quiebra técnica la actividad turística y la producción agrícola está siendo expuesta a que cada productor implemente su propio plan de mejora o de contención de la crisis sin ninguna ayuda formal de las autoridades.