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En Chiapas no funciona el gobierno

Editorial
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En días pasados se suscitaron hechos de violencia en los municipios de Amatán, Chenalhó, Aldama y El Bosque. En ambas regiones existe una importante tradición de lucha campesina, que no puede pasarse por alto, sobre todo porque en los municipios de Aldama, Chenalhó y El Bosque existen municipios autónomos zapatistas, lo que debiera de encender la alarma del sistema de seguridad nacional.

En El Bosque parte de la protesta social se debe a las prácticas viciadas que se desarrollaron en gobiernos anteriores, en el que se pervirtieron los programas de apoyo y se creó la costumbre de otorgar esos apoyos en dinero en efectivo, lo mismo sucede en municipios de alta conflictividad como Bochil, Simojovel e Ixtapa. En esta administración hay una práctica oscura de alentar los problemas y conflictos en municipios gobernados por mujeres, como es el caso de El Bosque, Amatán y Aldama, y paradójicamente existen ejemplos en donde la violencia política produjo la destitución de mujeres presidentas como es el caso de Chalchihuitán, en el que se despierta el sospechosismo de un tráfico de influencia a través del pago de cuotas económicas, que se comenta les fueron impuestos a los presidentes municipales por la Auditoría Superior del Estado en contubernio con el secretario de gobierno.

El conflicto de Aldama- Chenaló se debe a la disputa de 60 hectáreas que pertenecen a los comuneros de Aldama, y el problema se suscitó a partir de la remunicipalización que se dio durante el gobierno Ernesto Zedillo-Roberto Albores, en donde la comunidad de Magdalenas, perteneciente a Chenalhó, se constituye en municipio libre dando paso al surgimiento de Aldama. En este conflicto ha existido un mal manejo político tanto por la secretaría de gobierno como por la fiscalía del Estado, en que se ha dejado escalar la situación a punto tal en que existen más de 30 muertos entre pobladores de ambos municipios, sin que haya una investigación y sanción de los responsables. Ahora existe una pro-puesta de solución que implica el reparto de las hectáreas entre ambos municipios y además un pago de 50 millones de pesos, propuesta que no soluciona el problema y que despierta mayores ambiciones que dificultan los acuerdos y ante la inacción se evidencia la falta de legitimidad de la autoridad, quien no puede garantizar el orden ni la legalidad en amplias zonas del Estado.

Los conflictos en estas dos regiones son una muestra de la ausencia de gobierno en Chiapas, que está provocando que exista una mayor violencia en la entidad, que se reproduce en varios municipios indígenas, pero también en la costa, debido a que no se atienden ni resuelven los problemas sociales.

La violencia en El Bosque y Aldama y Chenalhó ha sido administrada desde el palacio de gobierno, sin que se haya construido una estrategia de construcción de acuerdos aun-que se hayan firmado pactos de no agresión, que sobre la base de los hechos no han servido para nada.

La inacción política ha conducido en varias ocasiones al uso de la fuerza pública para reprimir la lucha social, en el que la represión tampoco ha servido para construir soluciones, situación que debiera de conducir al gobernador a realizar, con los pies sobre la tierra, un minucioso análisis de los resultados de su administración, pues los problemas y la violencia en Chiapas se complica cada vez más, debido a que no hay programa de gobierno, no existe una agenda política, no hay gabinete y el secretario de gobierno y el fiscal general, han utilizado los cargos y el presupuesto para realizar proselitismo, en donde realizan actos de campaña anticipada, en  la búsqueda de ser los sucesores de un gobierno al que no han sabido servir.