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El proyecto fallido de la 4t

Editorial
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Una de las tareas de mayor complejidad para los Estados-nación es la construcción de ciudadanías. Esta visión de construcción se contrapone al pensamiento liberal que aparece en todas las constituciones liberales, en el que la ciudadanía está relacionada a la nacionalidad y al ejercicio de votar y ser votado, condición que presupone que el concepto de ciudadanía se adquiere al nacer.

Por ello es preciso señalar que el ciudadano no nace sino que se construye socialmente y los procesos educativos juegan un papel importante en la construcción de estas ciudadanías. En México existe una déficit alarmante de ciudadanía. Este problema se arrastra desee el momento en que surgió la nueva nación en la liberación española, en donde los grupos de poder se enfrascaron en guerras internas en el ideal de construir un Estado y dejaron de lado la relevancia que representaba la construcción del ciudadano: el Estado resultaba más importante que el ciudadano.

El primer gobierno del México independiente fue una dictadura a través del imperio de Iturbide y en los siguientes 50 años de guerras internas, le sucedieron diversas dictaduras: la de Antonio López de Santa Anna, los 15 años de gobierno juarista, luego los 30 años de la dictadura de Porfirio Díaz y a finales de los años 30 del Siglo XX, se constituye la dictadura institucional a través de un partido hegemónico que devino en el PRI, que gobernó ininterrumpidamente 70 años, en donde no había competencia electoral y los puestos de elección fueron ganados, casi en su totalidad por el mismo partido.

Esta forma de gobierno no fomentó la construcción de ciudadanía y terminó propiciando una democracia débil, y como la democracia se construye con ciudadanos participativos, reflexivos y con una autoresponsabilidad para tomar decisiones en un mundo de opciones,  se terminó generando una vida democrática y llena de simulaciones,  pues lo que prevaleció fueron formas políticas autoritarias, que reprodujeron gobiernos autoritarios.

Durante estos 70 años de gobierno del PRI hubo preocupaciones para abordar el aspecto del ciudadano y para ello se diseñó la materia de civismo, pero los programas de esta materia concibieron a un ciudadano despolitizado, algo que de inicio resulta inconcebible, en virtud de que la calidad de ciudadanía se construye a través de la actividad política, algo que se encontraba secuestrado por el PRI, pues ese espacio se constituyo en el lugar donde se realizaban las actividades políticas.

Fue en los años 60, fundamentalmente a partir del asesinato del líder zapatista Rubén Jaramillo, en que se empezó a exigir la apertura política que diera paso al pluralismo político. Esta disputa por una sociedad plural duró cuatro décadas, que fueron marcados por diversos procesos y movimientos: la lucha estudiantil del 68, la guerra sucia de los años 70; la reforma política de López Portillo que sacó de la clandestinidad al Partido Comunista Mexicano; el sismo de 1985, que permitió la movilización de la población y la posterior organización por la lucha de viviendas; el movimiento estudiantil del CEU, que produjo una camada de jóvenes políticos, muchos de ellos gobiernan con AMLO; el movimiento democratizador de Cuauhtémoc Cárdenas en las elecciones de 1988; el levantamiento armado zapatista, que produjo la importante reforma electoral de 1997, que permitió quitarle al Estado la organización de las elecciones; la pérdida de la mayoría del PRI en la cámara de diputados en 1997, que abrió la posibilidad de un gobierno de alternancia en el año 2000.

El triunfo de Vicente Fox en la presidencia se concibió como el triunfo de un pluralismo político, que se abría a la democracia. Sin embargo esto tuvo un resultado fallido, fundamentalmente por la pobre calidad de la ciudadanía en México, que impidió el fortalecimiento de la vida democrática, fundamentalmente porque nunca se ha vivido en la democracia, lo que produjo el regreso del PRI en las elecciones del 2012.

En el 2018 gana las elecciones López Obrador, pero en este gobierno no se ha impulsado ningún programa de construcción de ciudadanía, inclusive el actual programa educativo sigue siendo el aprobado por lo que se consideró como la fallida reforma educativa, que en apariencia se derogó, pero persiste el mismo programa educativo que no ha sido modificado. En este gobierno no existe la intención de construir un nuevo tipo de ciudadano, lo que significa que no se ha creado el sujeto de la educación capaz de impulsar un nuevo régimen político. Lo que hace prever, que el discurso de la 4t resulte nuevamente un proyecto fallido y más por la forma en que se designaron los candidatos en este proceso electoral, en donde lo partidos aliados representan lo peor de lo mismo.