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07
Wed, Dec
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El gobierno del caos

Editorial
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El gobierno de Chiapas presenta una delicada pérdida de legitimidad. Esta pérdida de legitimidad se debe a muchos factores: a un rezago social histórico en gran parte del territorio, que contibúa sin atenderse; a la falta de oficio político en el actual gobierno de la entidad; a la ausencia de toma de decisiones que se alimenta con la inercia de la mayoría de las secretarías y dependencias públicas; a la indiferencia del gobernador frente a las demandas de la población que no son atendidas por ningún nivel de gobierno; a la permisividad a los grupos paramilitares; a la incapacidad en la aplicación de la ley; al adelanto de los tiempos políticos por la búsqueda de la gubernatura, en donde el presidente busca apuntalar a Zoé Robledo, quien tiene dificultades para ponerse de pie por lo que se cae solo; por el mal uso del presupuesto en el que no hay eficacia y por lo tanto no se utilizan los recursos para construir gobernabilidad; y, al creciente aumento de la inseguridad que contrasta con el discurso oficial de un Chiapas seguro.

La ineficacia económica y la desarticulación de la política en Chiapas llegó a un punto, en que más de 15 municipios presentan graves problemas de gobernabilidad, entre ellos se encuentra: Pantelhó, Altamirano, Simojovel, El Bosque, Chilón, Pueblo Nuevo, Oxchuc, Ocosingo, Venustiano Carranza, Frontera Comalapa, Siltepec, Chenalhó, Aldama, Tila y San Cristóbal de Las Casas.

Lo grave de la administración de Rutilio Escandón es que todavía no se toca fondo; lo que significa que lo peor aún está por llegar.  Por eso se ha señalado en ocasiones anteriores que el gobierno que prometió la transformación está convertido en la peor tragedia para la entidad. En este sentido el futuro no es nada halagüeño para Chiapas, que se encuentra en la disyuntiva del caos con un gobierno de interinato o soportar el desastre social de un gobierno que complete los seis años de gestión.

Ante el número de conflictos, resulta más que obvio que en Chiapas se requiere con urgencia un cambio de timón. El deterioro de las relaciones sociales es creciente  y el gobierno a la fecha no  ha mostrado las estrategias adecuadas para solucionar las demandas de los grupos. Lo único que salva al gobierno de esta situación de caos, es que pese al número de problemas que existen aún no se ha constituido un movimiento social que demande soluciones y que exija al gobernante que se aboque a crear gobierno y atender los problemas sociales de la entidad.

A  un poco más de la mitad del período de gobierno se muestra a un Rutilio Escandón sin rumbo, sin manejo político, sin programas de gobierno y sin ideas de lo que Chiapas necesita, en unas condiciones sociales, en donde la delincuencia organizada se ha apropiado de espacios territoriales, que obligan a construir liderazgo y certezas, dos aspectos de lo que lamentablemente se carece en la entidad y no hay visos de que se construyan en los meses que faltan para la conclusión del actual gobierno.