JA Teline V - шаблон joomla Форекс
01
Fri, Jul
118 New Articles

Gobernar resulta irrelevante

Editorial
Typography

La administración de Rutilio Escandón se caracteriza por una falta de plan de gobierno, la ausencia de gabinete y por la indiferencia manifiesta del gobernador ante los problemas sociales de la entidad, particularmente con la presencia de la delincuencia organizada, que cada día incrementa su control en distintos puntos del territorio de la entidad. Esto ha provocado constantes señalamientos a la falta de gobierno en Chiapas y que los conflictos y la violencia hayan crecido de una manera alarmantes, sin que eso preocupe a las autoridades, que terminó construyendo un discurso que relaciona a los problemas y conflictos sociales con acciones de conspiración.

En cada ocasión que se presentan situaciones graves que alteran el orden, se filtra de inmediato en los medios y redes sociales que todo se debe a las acciones de conspiración. Así sucedió con los sucesos violentos en el municipio de Venustiano Carranza; con  el asesinato del hijo del “Tío Gil”; con las movilizaciones de los estudiantes de Mactumactzá; con el surgimiento del grupo de autodefensa  “El Machete” en el municipio de Pantelhó; con el asesinato del defensor de derechos humanos Simón Pedro Pérez en Simojovel, con las movilizaciones de los maestros en la gira del presidente en Chiapas en septiembre del año pasado, o bien con las distintas ejecuciones extrajudiciales que han sucedido en Chiapas en los últimos meses.

La legitimidad política que obtuvo Rutilio Escandón es sólo un recuerdo, pues su nivel de aceptación lo tiene en el lugar 22 entre los gobernadores de la entidad, debido, sobre todo, a la indiferencia en la atención de los problemas sociales. En contrasentido, la magnitud de estos problemas obliga a tomar decisiones rápidas y profundas, situación que contrasta con la actitud contemplativa que tiene todo su gabinete, en donde extrañamente no se toman decisiones para mejorar el gobierno o por lo menos para intentar construir gobierno.

En los últimos 20 años se heredaron problemas que no se atendieron ni resolvieron y ahora empiezan a estallar como si estuvieran programados a través de una secuencia debidamente organizada. A partir de la rebelión indígena zapatista, se evidenció el agotamiento de un régimen político chiapaneco, fundado en la exclusión y la desigualdad social, que ya no daba para más. En esa crisis, que afectó a todo el sistema político del país, se tomaron decisiones como la renuncia del gobernador Eduardo Robledo Rincón, quien sólo tenía 60 días en el cargo. A éste le sucedieron dos gobiernos interinos: el de Julio César Ruíz Ferro, destituido por la matanza de Acteal y el de Roberto Albores Guillén, a quien le tocó entregarle, el gobierno a Pablo Salazar Mendiguchía, quien constituyó el primer gobierno de alternancia en Chiapas.

El discurso de la conspiración busca encubrir la incapacidad que hay para construir gobierno. Pero al mismo tiempo permite inventar enemigos y provocar linchamientos mediáticos sobre presuntos responsables de los problemas y conflictos de la entidad. Esta maniobra le ha redituado beneficios a Rutilio Escandón, pues se creó en el imaginario social la idea de que hay actores políticos interesados en provocar conflictos y afectar la gobernabilidad en Chiapas, cuando en realidad muchos de los problemas se debe a la inacción política y a la indiferencia gubernamental, que se constituyó en sello particular del gobernador, en donde se considera que gobernar resulta irrelevante.