¿Se combate la corrupción?

Editorial
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Un compromiso de este gobierno  que se autonombra de la transformación fue el de combatir la corrupción. Esta lucha ha sido mediática pero sin resultados reales y lo más significativo de esta “guerra contra la corrupción”, es que no hay funcionarios de los anteriores gobiernos sancionados y se continúa con la falta de transparencia en el manejo de las adquisiciones tanto en el gobierno federal como en el gobierno del Estado de Chiapas, situación que demuestra que poco o nada ha cambiado y que la corrupción continúa como en el régimen anterior, con la diferencia que el gobierno de la 4t presume de una honradez que está lejos de tener.

En Chiapas hay una opacidad en las asignaciones de contratos, a punto tal, que un estudio realizado por la organización Mexicanos contra la Corrupción y publicado a principios del mes de febrero, indica que el 52.3% de los contratos se asignan de forma directa, sin licitaciones; 34.2% de los contratos se asignan por invitación restringida a tres proveedores y sólo el 14.1% de los contratos se licitan. Estos datos muestran la falta de voluntad que hay en el gobierno actual para transparentar las compras y la asignación de contratos.

La opacidad en la asignación de contratos se vivió en los gobiernos de Juan Sabines y Manuel Velasco, donde de manera selectiva se entregaron obras y compras, algunas de estas obras no se realizaron pero fueron pagadas y existen obras que se realizaron y a la fecha no han sido pagadas. Los señalamientos de la corrupción en las obras fue algo que se denunció en los gobiernos anteriores y lamentablemente la opacidad continúa en un gobierno que dice combatir la corrupción pero que no es transparente en el manejo de los recursos.

La obra más importante de este gobierno es la modernización del Aeropuerto Ángel Albino Corzo, pero esta obra fue pagada dos veces al mismo consorcio de contratistas que fueron altamente beneficiados por los contratos de obra en el gobierno de Manuel Velasco. Esto se debió a que hubo una rescisión de contrato a la empresa que remodelaba el aeropuerto por incumplimiento de contrato, pero luego se asignó de manera directa a otra empresa de la misma sociedad de constructores sin que haya existido un fincamiento de responsabilidades a nadie por esta irregularidad.  Ahora se presume que las obras se asignan a constructoras de Chiapas, pero entre los constructores existe el malestar debido a que las obras se siguen asignando a las mismas empresas que hicieron negocios extraordinarios en los gobiernos de Juan Saqbibes y Manuel Velasco.

La corrupción es un mal mayor en las prácticas gubernamentales. La promesa de su combate tiene respaldo social y hay un pleno convencimiento en la población que se debe erradicar este mal en las decisiones del gobierno. No basta repetir que se acabó la corrupción, cuando se observan las mismas prácticas y se conoce de funcionarios que de repente cambiaron sus estilos de vida y se convirtieron en  los nuevos ricos del sexenio.