Cuál es el legado del gobernador Rutilio Escandón

Editorial
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Con los niveles de pobreza y de desigualdad social, Chiapas representa una sociedad en donde el gobierno tiene mucho por hacer y el gobernador puede presumir un importante legado político. Sin embargo, Chiapas sigue en el abandono, con el riesgo de vivir de manera consecutiva doce años de gobiernos desafortunados, que hacen prácticamente irreversible la solución de los problemas ancestrales, a los que se les han añadido nuevos problemas, como el de la delincuencia organizada o el de los migrantes, que hacen de la entidad un territorio altamente conflictivo.

Frente a los graves problemas sociales de la entidad se observa a un gobernador que se distrae en eventos políticos ajenos a la entidad. Vimos cómo participó en eventos de campaña en entidades que tuvieron recientemente procesos electorales y mediáticamente se difundió su presencia en el evento de la “unidad” del partido Morena realizado el fin de semana en el Estado de México,  como si ese acto fuera trascendental para el futuro de Chiapas, que paradójicamente vive un incumplimiento de las promesas de campaña, en el que se pintó un rumbo diferente y terminó siendo la continuidad de los malos gobiernos.

A poco más de la mitad del gobierno, Rutilio Escandón debiera de pensar y preocuparse en cuál va a ser su legado y en cuidar a detalle su salida, en situaciones que muestran cómo en distintos momentos se promueven los rumores de un gobierno de interinato, que cada vez se ve más lejano, pero que debido a la inacción política ante el número de ejecuciones extrajudiciales en la entidad, como la sucedida ayer en Pueblo Nuevo y antes en Chiapa de Corzo, en Benemérito de las Américas y en Frontera Comalapa, se puede encender la mecha del malestar social que prevalece en la entidad y entonces todo puede llegar a suceder.

De los últimos gobernantes de la entidad, Roberto Albores Guillén y Pablo Salazar Mendiguchía pueden presumir de un legado político, pero no así Juan Sabines Guerrero ni Manuel Velasco Coello, a quienes se les recuerda como responsables de la corrupción y el saqueo de Chiapas.  En esta tesitura, Rutilio Escandón debe analizar cómo quiere que se le recuerde en Chiapas, sobre todo, porque su desempeño como gobernante, hasta este momento, no ha sido lo efectivo que él presupone o que le hacen creer sus colaboradores cercanos.

En Chiapas hay mucho por hacer, pero los últimos gobernantes han perdido el tiempo en frivolidades y en construir un Chiapas de ficción que camina en sentido contrario a la realidad. Juan Sabines por ejemplo, creía que había vencido a la pobreza del Estado y presumía el biodiesel como energía alternativa y se atrevió a construir la ilusión de las ciudades rurales. Manuel Velasco hizo  de la indiferencia un estilo personal de gobierno, que está superado por mucho por Rutilio Escandón, que no toma decisiones para no conflictuarse y que convirtió a su gobierno un ejemplo de la filosofía de dejar hacer y dejar pasar.