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Ineficacia política y problemas de gobernabilidad

Editorial
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Chiapas vive en estos momentos una crisis política y social, debido a la inacción del Estado y al creciente malestar social, que se refleja en gran parte del territorio con movilizaciones, cierre de carreteras,  conformación de grupos de autodefensa, desplazamiento forzado de población por conflictos con grupos paramilitares, una fuerte tensión en municipios fronterizos, particularmente en Tapachula, en donde la protesta de migrantes, por una mala política migratoria, alcanza una dimensión internacional y constante enfrentamientos entre grupos de la delincuencia en Frontera Comalapa, en donde el problema social en comunidades, sobre todo en Los Altos se está imbricando con la delincuencia organizada.

Los suceso políticos en Teopisca nunca debieron de presentarse, si el gobierno de Rutilio Escandón asumiera compromisos reales con la legalidad. Esto significa que a la muerte del presidente municipal, la decisión de quien asumiría la presidencia se debió de haber dejado en manos del cabildo y el Congreso Local asumir el compromiso de nombrarlo, pero no fue así. Se tomó la decisión equivocada de desaparecer el cabildo, ejerciendo  presión para que los regidores y la síndico renunciaran y nombrar un concejo municipal. Esta ilegalidad era previsible que la desechara el Tribunal Electoral, tal y como terminó sucediendo, pero el conflicto político y cierre de la carretera duró aproximadamente dos meses.

El gobernador del Estado debe de entender que no se puede tomar decisiones ilegales y menos cuando no existe operación política, pues decisiones como la que se tomó en Teopisca, de desaparecer el ayuntamiento, han sido contraproducentes y el gobierno ha terminado exhibido. Esta historia se ha repetido en los municipios en el que se quiso imponer concejos municipales y el Tribunal Electoral termina emitiendo sentencias en el que se obliga al retorno de la legalidad.

Sin embargo, nadie ha sido responsable de estas decisiones políticas fallidas. El cierre recurrente de la carretera, por pobladores de Teopisca, produjo daños económicos y sociales, y a alguien se le deben de fincar las responsabilidades, para no continuar reproduciendo patrones de impunidad, que terminan ocasionando decisiones ilegales por parte de funcionarios y malestar en la población que termina ocasionando movilizaciones y cierre de la carretera.

Muchos de los problemas de gobernabilidad en Chiapas son producto de la impericia del propio gobierno, quien no tiene operación política ni mediadores del conflicto eficaces, situación que termina provocando que una simple tos se convierta en una pulmonía. La secretaría de gobierno tiene un ejército de colaboradores que cobran, pero no atienden ni resuelven los problemas y muchas veces los terminan complicando. Pero esta ineficacia no solo recae en la secretaría de gobierno, también participa la fiscalía del estado y la secretaría de seguridad pública, quienes están más interesados en brindar la protección a la delincuencia organizada y recibir los pagos semanales que estos grupos tienen establecidos para los funcionarios del gobierno.

Chiapas es un desastre social simple y llanamente porque el gobierno de Rutilio Escandón es un desastre político.