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Tue, Jan
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Los problemas de contaminación no se atienden con la policía

Editorial
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Lo peor que le puede suceder a Chiapas es que los problemas sociales y las demandas de la ciudadanía sean atendidos por la vía de los cuerpos policiales y la amenaza de la represión, en virtud de que esto significa el fracaso de la política y el establecimiento de la violencia institucional generalizada. Esto se presentó en el cierre de la carretera en Tonalá, en donde pobladores de Paredón protestaban por la contaminación de esta comunidad pesquera por aguas residuales.

Esta situación de contaminación no es un problema reciente; tiene muchos años pero no ha existido la voluntad política ni el compromiso ambiental para resolver un problema que debiera de avergonzarnos como sociedad, por el mal manejo de las aguas residuales, que paradójicamente no es un problema exclusivo de Tonalá sino que está generalizado a todo Chiapas, debido a que las plantas tratadoras de aguas residuales no funcionan en la mayoría de los municipios, donde éstas fueron instaladas, pero a la vez, hay que ser enfático en el señalamiento, de que hay municipios que no tienen plantas tratadoras de aguas residuales, como es el caso de la ciudad de San Cristóbal, que provoca que las aguas residuales vaya directamente a los ríos provocando la contaminación ambiental y contagio de enfermedades, que ponen en riesgo la vida de las personas.

En el caso en particular de Paredón, hay que señalar que es uno de los lugares más espectaculares de la costa de Chiapas, cuyo atractivo turístico empalidece por el olor a cañería que suele presentarse en el ambiente. Este lugar, con un gobierno responsable y con compromiso social, como no lo ha habido en los últimos tres sexenios, debiera ser atendido y transformado en un centro turístico importante, en el que el mar muerto representa en sí un gran atractivo y sin embargo padece el abandono y una crisis ambiental, en la que el gobierno de Rutilio Escandón prefiere enviar a los cuerpos policiales en lugar de buscar resolver un problema de contaminación, en el que el Estado, en sus diferentes niveles de gobierno, es el responsable.

Hay un derecho a un ambiente saludable que no se está cumpliendo. El descuido gubernamental a esta problemática ha ocasionado, que en lo que va esta administración encabezada por Rutilio Escandón, haya cinco recomendaciones por la Comisión Nacional de Derechos Humanos y ninguna de ellas está siendo atendida adecuadamente: la contaminación del los ríos Fogótico y Amarillo en San Cristóbal de Las Casas; la preservación de los humedales en esa misma ciudad; la contaminación de La Cuenca del Río Suchiapa; la contaminación de La Cuenca del río San Vicente en los municipios de Tzimol, Socoltenango y Venustiano Carranza y la protección del Cañón del Sumidero.

La naturaleza, que es la generadora de vida, está siendo afectada salvajemente por la actividad de  los humanos, con la complacencia y complicidad de los gobiernos, que no entienden que la naturaleza tiene derechos y que se debe proteger para garantizar la conservación y reproducción de todas las especies. Pero esta protección no se da con policías y la Guardia Nacional sino con políticas públicas eficaces, pero de esto desafortunadamente no entiende nada el gobierno que hay en Chiapas.