JA Teline V - шаблон joomla Форекс
14
Sun, Apr
117 New Articles

El Chiapas de violencia que se hereda

Editorial
Typography

A nueve meses de concluir este gobierno, los conflictos en Chiapas y la presencia de la delincuencia organizada, superan con creces el frágil funcionamiento de la administración encabezada por Rutilio Escandón, quien en lugar de atender los problemas con un ejercicio comprometido de gobierno, continúa con el falso discurso de negar la existencia de estos problemas e insiste en vender la imagen de un Chiapas seguro, cuando la realidad del Estado mucha frecuencia se difunde en los medios nacionales e internacionales donde se exhibe la inoperancia de un gobierno ausente.

La presencia y la disputa del territorio entre grupos de la delincuencia organizada en Chiapas son innegables. Los disturbios reincidentes en San Cristóbal por el grupo de “Los Motonetos”, la guerra que existe en toda la frontera de la sierra que involucra a por lo menos 10 municipios, los enfrentamientos y ejecuciones en el corredor Berriozábal-Ocozocoautla-Jiquipilas, así como la violencia en Montes Azules,  que obligó al cierre de los principales centros turísticos en la región Selva y las ejecuciones en Pueblo Nuevo Y Rincón Chamula así lo demuestran.  El gobierno actual ha sido omiso y complaciente con el crecimiento de la presencia de estos grupos, y son muchos los señalamientos que existen sobre un grupo de funcionarios a quienes se les acusa de estar al servicio y proteger las actividades de estos grupos delincuenciales.

Pero los escenarios de violencia en Chiapas van más allá de la presencia de los cárteles. Entre estos sobresalen la presencia de los paramilitares en Chenalhó que mantienen una actividad permanente de disputa entre pobladores de Chenalhó y Aldama, que ha ocasionado más de tres mil desplazados; el conflicto irresuelto de Pantelhó y los más de 20 desaparecidos por el grupo “El Machete”; la violencia y ejecuciones de líderes sociales en Venustiano Carranza; el incumplimiento de la ejecución de sentencia de la Suprema Corte, que ordenó la devolución de las tierras expropiadas al Ejido de Tila, en tiempos de Juan Sabines Gutiérrez y en donde medio pueblo está construido en esas tierras perteneciente al Ejido; la crisis migratoria en el Soconusco, que ha deteriorado la calidad de vida de los municipios fronterizos; la ilegal resolución del Supremo Tribunal que buscó dar fin a los problemas de  los límites fronterizos en los Chimalapas, entre Chiapas y Oaxaca, que terminó despojando de un territorio ancestral a Chiapas y que incluye una franja del municipio de Arriaga que nunca formó parte de ese litigio.

Chiapas desde hace muchos años es un polvorín, lo desafortunado en este momento, es que se crearon las condiciones para que muchos conflictos estallen simultáneamente, particularmente por las condiciones electorales que se viven. Pero todos estos problemas carecen de importancia para Rutilio Escandón, que deja como herencia peores condiciones sociales al Estado que él recibió, donde con gran irresponsabilidad, ha dejado correr situaciones y conflictos que amenazan la seguridad de la población y la seguridad nacional del país. Junto a ello, el gobierno de Rutilio Escandón arrastra un tremendo déficit en la ausencia de un gabinete capaz, en el que nunca en los cinco años de gobierno se impulsaron políticas públicas, que aminorara la desigualdad social en la entidad y se construyeran mejores condiciones de gobernabilidad.

Debido a esta situación, los hilos del control político están sueltos en Chiapas y hay una realidad inocultable; el fracaso de la política de “Abrazos y no balazos”, que convirtió a Chiapas en un territorio en disputa por el crimen organizado con una complacencia total del gobierno de Rutilio Escandón.