JA Teline V - шаблон joomla Форекс
18
Tue, Jun
116 New Articles

La oferta de un nuevo rostro de Chiapas

Editorial
Typography

Ayer hubo un debate entre los candidatos a la gubernatura de Chiapas, este ejercicio importante en la vida democrática de un país, no tuvo los efectos esperados, debido a que la crisis social que vive la entidad quedó invisibilizada y no se presentó un diagnóstico de la terrible situación que está padeciendo la población en todas las esferas de la vida cotidiana, que amerita la necesidad de implementar políticas emergentes y programas a mediano plazo, que contrarresten los efectos negativos que se están viviendo debido a la inseguridad y al abandono de las actividades económicas, que vienen generando problemas de gobernabilidad.

Chiapas requiere urgentemente medidas más allá de las que fueron expuestas en el debate, que no adquirió la relevancia que se requiere, simple y sencillamente porque no existe competencia electoral, en razón a que la oposición en la entidad se encuentra disminuida y la dirigencia de los partidos que integran al frente opositor, carecen de la fuerza política para capitalizar el malestar social y tienen una experiencia de acuerdos y negociaciones con el poder, que les reditúa mayores beneficios personales, que el involucramiento en una lucha política que desencadene un movimiento social, que ponga en riesgo el status político y que se traduzca en una verdadera lucha electoral.

Esta ausencia de oposición es lo que ha permitido al gobierno federal expresar el discurso de mentiras sobre la seguridad en Chiapas y es lo que ha permitido la existencia de una administración tan pusilánime como la que encabeza Rutilio Escandón, que no solo nada de muertito sino que omite hacer declaraciones de la terrible situación de la inseguridad en la entidad y prefiere referirse a situaciones del clima o los anuncios de los incendios y a emitir cuidados sobre la salud, que no lo comprometen pero lo exhiben en su verdadera situación de pusilánime.

La situación de desastre social en Chiapas va más allá del debate entre los candidatos. Y lo que se escuchó ayer, no mostró lo que Chiapas necesita urgentemente, un gobierno diferente desde el primer minuto de su ejercicio, un gobierno que tome decisiones y acuerdos para resolver la problemática chiapaneca. Chiapas requiere de un nuevo rostro y ese compromiso, que es una obligación del gobierno, estuvo ausente, sobre todo, porque la entidad arrastra 18 años de ausencia de gobierno y junto a ello se estableció 18 años de frivolidad y de irresponsabilidades.

El obligado a perfilar el nuevo rostro de Chiapas es Eduardo Ramírez, quien no tiene competencia electoral pero se enfrenta a un profundo malestar social en la población, que de manera subterránea difunde y reproduce la idea ni un voto a Morena, lo que implica un voto de castigo en ciertos sectores sociales, que no dan para ganar a la oposición, pero que refleja el sentir de una población que ha sido abandonada a su suerte. Este nuevo rostro de Chiapas implica la existencia de dos tipos de proyectos de gobierno; uno con políticas emergentes, que implique un efecto de recuperación económica, de medidas preventivas para disminuir la inseguridad y para construir la gobernabilidad del Estado, y otro, con políticas de mediano plazo que definan un gobierno diferente, que atienda y resuelva de acuerdo a las posibilidades, los problemas de Chiapas.