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Es el peor gobierno en Chiapas

Editorial
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La situación de guerra entre los cárteles en Chiapas presenta muchos puntos de violencia, ejecuciones extrajudiciales y enfrentamientos armados como el más reciente en el municipio de Chicomuselo, que no se habían visto en el pasado y que no se han tomado las medidas necesarias, en mucho, debido a la indiferencia que caracteriza al gobernador y a la falta de coordinación en las acciones del gobierno, situación que provoca inseguridad y problemas de gobernabilidad. A eso hay que agregarle que existen funcionarios de la fiscalía del Estado, de la secretaría de seguridad, presidentes municipales y cuerpos policíacos que se encuentran al servicio de la delincuencia organizada, lo que ha conducido a un reiterado señalamiento de que no hay gobierno en Chiapas.

En la entidad es un lugar común la toma de casetas, el cierre de carreteras, los conflictos y enfrentamientos en las comunidades indígenas y ahora la violencia que entraña la presencia de la delincuencia organizada, que tiene en Chiapas un vasto territorio de impunidad, como sucede en San Cristóbal de Las Casas, con el grupo de los motonetos, en la región fronteriza de Comitán y Comalapa, en los municipios de Pueblo Nuevo y Rincón Chamula, en un importante territorio de la Selva Lacandona y en el corredor Berriozábal-Ocozocuautla-Jiquipilas, en donde no solo hay una disputa por el control de la plaza sino la clara intención de destruir al cártel rival que opera en Chiapas.

Hay conflictos y problemas que se pueden prever y así adelantar las posibles medidas de solución. Pero estas medidas de prevención no se practican en este gobierno, que prefiere asumir una actitud de indiferencia ante los problemas;  en donde existe un convencimiento desde la cabeza en que los problemas vienen de décadas anteriores y que así ha sido la historia de Chiapas, lo que significa que no hay una responsabilidad que pueda imputarse al actual gobierno, esta indolencia junto con la corrupción de funcionarios que se encuentran al servicio de la delincuencia es lo que ocasionó, en este gobierno el crecimiento del crimen organizado en Chiapas.

La descomposición social en la entidad y la manifiesta incapacidad de construir gobierno en la administración actual, hacen prever, que en las últimos meses de esta gestión, los enfrentamientos entre los grupos de la delincuencia organizada se van a incrementar, por la intención de crear condiciones de sumisión al nuevo gobierno, que a su vez puede llegar a enfrentar conflictos postelectorales en virtud de que en algunos municipios cada uno de los cárteles financia a candidatos a las presidencias municipales en un afán de  buscar jugar un papel preponderante en la definición de la política en la entidad, desde el control municipal, lo que significa que los enfrentamientos armados se trasladaron a la política, que a su vez pueden reproducir conflictos y violencia postelectoral.

La transformación prometida por este gobierno se quedó en el discurso, sobre todo porque en Chiapas lo que hubo es una continuidad de gobiernos desafortunados, en donde se llegó a pensar que ya no podía haber gobiernos peores en Chiapas, pero Rutilio Escandón superó esos ejercicios y deja a Chiapas en las peores condiciones sociales y con una guerra entre los cárteles.