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Tue, Jun
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Se prevén conflicto poselectorales

Editorial
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Los hechos violentos del día de ayer en Simojovel, Ocozocuautla, Villa Corzo, La Concordia y Coapilla, indican el nivel de descomposición social que hay en Chiapas, en donde el gobierno del Estado está rebasado por la delincuencia y las elecciones del próximo domingo se convirtieron en la arena de lucha del crimen organizado, sin que las autoridades hayan implementado medidas urgentes para evitar la no repetición de las agresiones a candidatos y a simpatizantes de los mismos, poniendo en riesgo el libre ejercicio del voto, que debe prevalecer en los procesos electorales.

La inseguridad en la entidad se ha convertido en una amenaza para la democracia, con la complacencia gubernamental, que prefiere habla sobre las condiciones climáticas y la de implementar cuidados para evitar el golpe de calor, que hablar de la guerra entre los cárteles y del incremento de la violencia, en donde todos los días hay enfrentamientos y ejecuciones, pero el gobierno prefiere crear un discurso fantasioso de que existe saldo blanco en delitos de alto impacto y que Chiapas es uno de los Estados más seguros del país, pero en realidad lo que sucede es que en Chiapas se maquillan las cifras de la delincuencia y no se reportan adecuadamente los datos al registro del sistema nacional de seguridad pública.

Pero en Chiapas hay un problema mayor, la pudrición de todas las dependencias policíacas y militares que participan en el combate a los delitos. Un ejemplo es indicativo de esta pudrición: en el recorrido de Tapachula a Arriaga existen ocho retenes de distintas corporaciones, hay uno de la armada, dos de migración, uno de la policía estatal, uno de la secretaría de hacienda, uno de la fiscalía del Estado, uno de la fiscalía general de la república, uno del ejército y uno de la guardia nacional, pero diariamente sobre esa carretera, multi-vigilada como se observa que está, se transportan camiones con migrantes y toneladas de droga, sin que los operativos realicen detenciones. Y no lo hacen, porque está finamente aceitada la red de corrupción y complicidades de las dependencias policiacas y militares con el crimen organizado.

Con este nivel de pudrición, cómo establecer confianza y credibilidad con los cuerpos policíacos y militares en el combate de la delincuencia organizada, en el que se manejan millones de dólares, y en donde el salario que reciben la fuerza armada compuesta por los sicarios de los cárteles es sumamente superior a los ingresos de las policía y los militares, lo que abre las condiciones para la corrupción y el establecimiento de vínculos de colaboración de las fuerzas policíacas con el crimen organizado.

El hecho de que la delincuencia organizada haya convertido el proceso electoral como la arena de disputa en el control de territorio, hace prever que la violencia se puede incrementar después del 2 de junio, por los conflictos poselectorales, que desde puede presentarse en más de 30 municipios de la entidad, en el que desde este momento se observa que ya hay conflictos.