JA Teline V - шаблон joomla Форекс
18
Tue, Jun
116 New Articles

Los retos del nuevo gobierno

Editorial
Typography

Concluida la jornada electoral Chiapas ocupa el deshonroso segundo lugar del país en donde hubo mayor violencia y de ejecución de candidatos. A su vez fueron más de 100 casillas electorales que no se lograron instalar por no haber condiciones para que se desarrollaran las elecciones. Y pese a que todos sabían que uno de los puntos de mayor conflictividad era en los municipios de la Sierra, el gobierno de Rutilio no realizó esfuerzo alguno para garantizar las elecciones y en Chicomuselo se robaron todas las boletas y se tuvo que cancelar las elecciones.

Después del último atentado que sufriera el candidato de Villa Corzo, que finalmente perdió las elecciones,  se presentó una tregua entre los cárteles y la violencia solo se presentó en Rincón Chamula, en el que hubo dos muertos y cinco heridos en un ataque perpetrado en una de las casillas de ese municipio, atentado que manchó la jornada electoral que se desarrolló en aparente calma.

La jornada poselectoral, que por los acontecimientos se preveía de gran violencia, transcurre con tranquilidad, pero no se puede ocultar que presidencias municipales, diputaciones locales y diputaciones federales están siendo ocupadas por personas vinculadas con la delincuencia organizada; jefes de piso en municipios con notoria presencia del crimen organizado lograron su cometido y ahora son autoridades y representantes legítimamente electas: el pueblo bueno y sabio les otorgó su confianza con el voto y con ello obtuvieron un triunfo indiscutible, a punto tal que se olvida sus orígenes y queda en la impunidad cualquier maniobra realizada para intimidar, amenazar e inclusive atentar en contra de los candidatos que ponían en riesgo el triunfo.

La necropolítica, que antes de este gobierno no tenía presencia en Chiapas, hoy asume un rol importante en las decisiones y se convierte en un elemento de gobierno. Se consuma así la integración de un Estado dominado por la delincuencia organizada dentro de otro Estado que conforma la nación mexicana. En ese otro Estado la delincuencia tiene un cuerpo armado que proporciona seguridad a la población, que cobra su propio impuesto a través del cobro del derecho de piso, que proporciona empleo y que fomenta actividades económicas a través del lavado de dinero. Todo esto se debe a la administración encabezada por Rutilio Escandón, que no solo no supo gobernar la entidad sino que dejó a Chiapas a merced de la delincuencia organizada.

Frente a esta complicada situación, en Chiapas se constituye un nuevo gobierno que está obligado a ser un gobierno diferente, en el que no tiene derecho a equivocarse y en el que tiene su principal ́problema en la pudrición que existe en los cuerpos policíacos de la entidad y en los vínculos que hay con la delincuencia en la fiscalía del Estado, en la secretaría de seguridad y en la propia delegación de la fiscalía general de la república, en la que se tiene que desarrollar una limpia total para reconstruir el aparato de seguridad pública. Esta limpia es imprescindible y más cuando funcionarios de esas dependencias creen y afirman que van a ser útiles en el nuevo gobierno de Eduardo Ramírez, que, hay que decirlo, si incorpora a alguno de esos funcionarios estaría enviando la señal que nada va a cambiar, y se estaría iniciando un gobierno con una mala señal de gatopardismo: cambiar para que todo continúe igual.