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La corrupción en la UNACH

Editorial
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La reelección de Carlos Faustino Natarén Nandayapa como Rector de la UNACH se realizó a través de un pacto de corrupción con los líderes del sindicato de personal académico y del sindicato de personal administrativo en el que ambos líderes, Héctor de León y Pedro Jiménez, también serían reelectos, aún y cuando existían restricciones estatutarias que no permitían la reelección, pero las complicidades en la política en México es lo que permite la construcción de la lealtad, tal y como sucede actualmente en la UNACH, en donde la complicidad y la corrupción selló la alianza del rector con los líderes espurios de los sindicatos.

Carlos Faustino Natarén Nandayapa se reeligió como Rector de la universidad sin cumplir los requisitos que él mismo estableció en la Ley Orgánica modificada a su capricho, ahí se establece el requisito de “Tener, preferentemente, grado de maestría o doctorado otorgado por institución de educación superior que tenga reconocimiento por el Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología”, requisito que no cumple Natarén Nandayapa, pues como ya quedó públicamente demostrado, nunca realizó estudios de maestría en la UNAM, como hizo saber en su currículum, y el doctorado que realizó en la Universidad Complutense en Madrid, España, carecía de validez oficial en México, lo que lo hacía inelegible frente a otros aspirantes que sí cubrían este requisito. Pese a ello, y a partir de un con junto de complicidades, se dio la reelección, situación que originó a que hoy exista una denuncia de usurpación de profesión y de fraude, en el que existe la colusión de funcionarios entre el gobernador del Estado y el delegado de la fiscalía general de la república, Alejandro Vila, para encubrir este delito, en el que incurrió Natarén Nandayapa, y se niegan a judicializar el caso.

El rector cuenta con la complicidad de Héctor de León, líder del sindicato de personal académico, que ya se reeligió como tal, a pesar de que los estatutos del sindicato no permitían la reelección, pero este fue modificado violando el procedimiento, ya que el propio estatuto señalaba que la modificación es autorizada por la asamblea general, procedimiento que no se cumplió, ya que fue modificado a partir de un acuerdo de delegados sindicales, donde la mayoría de éstos se encuentran sometidos al líder. Misma situación se presenta en el sindicato de administrativos, en donde Pedro Jiménez pretende reelegirse en las próximas semanas con el apoyo del rector.

Pedro Jiménez ya se reeligió en dos ocasiones previas y pretende una tercera, aún y cuando existen restricciones estatutarias para hacerlo. Además este líder trae sobre sí acusaciones de ventas de plaza y enriquecimiento inexplicable, que lo hacen candidato a una carpeta de investigación por lavado de dinero, cuya prueba mayor es la casa donde vive, en la colonia Lázaro Cárdenas, en el municipio de San Fernando, que tiene un valor superior a los quince millones de pesos, que no se justifican con el salario de administrativo que percibe.

En la UNACH existe en este momento una inconformidad por un presunto cobro ilegal de impuesto a previsiones sociales, que se viene aplicando desde el año 2020 y que no se entera al SAT, lo que puede constituir un fraude fiscal y un presunto uso de recursos de procedencia ilícita, todo esto con la complicidad de los espurios líderes sindicales de la UNACH, que guardan silencio ante este presunto fraude fiscal, que representa un monto aproximado de 30  millones de pesos anuales, que no se está enterando al SAT, y que la rectoría de la universidad debe justificar con veracidad por qué se realiza este descuento a todas luces ilegal a los trabajadores de la UNACH.