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Un farsante en la rectoría de la UNACH

Editorial
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Al inicio de la gestión de la rectoría de Carlos Faustino Natarén Nandayapa en la UNACH, la universidad requería del establecimiento de dos líneas de trabajo: la transparencia y la legalidad, dos problemáticas que en estos momentos se han profundizado, y que ahora tienen convertida a la universidad en un cochinero, en el que priva la farsa, la simulación y la mentira.

El establecimiento de la legalidad era necesario, en virtud de que la universidad llegó a tener funcionarios que no cubrían los requisitos de ley, por ejemplo, secretarios de la misma que carecían de título universitario, que los impedía a desempeñar el cargo, o bien maniobras como la realizada previamente a la gestión del Dr. Carlos Eugenio Ruíz Hernández, a quien se le modificó la Ley Orgánica para que pudiera ser rector de la universidad, una reforma con claros visos de ilegalidad al legislar para favorecer ex-profesamente a una persona; y al respecto, existen más ejemplos de las ilegalidades en la universidad.

A su vez, la transparencia resultaba trascendente, pues la universidad llegó a tener una deuda de más de dos mil millones pesos por pagos no enterados al SAT y por pagos no realizados al ISSSTE, lo paradójico de esta situación es que ambos descuentos fueron realizados puntualmente a todos los trabajadores universitarios, lo que implicó un desvío de recursos por las mismas autoridades universitarias, que hasta ahora no ha sido explicado a la comunidad universitaria ni a la sociedad, que es a la que se deben las universidades públicas.

Carlos Faustino Natarén, en su primer período de gestión no cumplió ni lo uno ni lo otro, y pese a ello se reeligió, sin que cumpliera los requisitos de la Ley Orgánica que él mismo promovió para su aprobación, en virtud de que carece de maestría y su doctorado no cuenta con la validez oficial de estudio, mismo que fue regularizado en marzo de 2023, con graves violaciones a la ley, en donde se le otorga una cédula profesional de estudios que nunca realizó, y en la que la Universidad Complutense no fue notificada para su consentimiento, en el que se le reconoce un grado de estudios que requiere previamente de una maestría, estudios que nunca obtuvo, en el que existe una clara colusión de funcionarios apara regularizar con ilegalidades una situación para favorecer a Natarén Nandayapa, que usurpó por años grados de estudio que no tiene, en el que construyó una falsa narrativa en la que su tesis de maestría había sido asesorado por el Dr. Fix Zamudio en la UNAM, aspecto que resulta fantasioso, que muestra la mitomanía de un personaje que se inventó una personalidad que evidencia con graves problemas psicoemocionales, que lo condujo a crear un clima de terror y de persecución en la universidad.

Carlos Natarén aplica el cumplimiento de una legislación universitaria que él mismo viola. Rescindió laboralmente o los obligó a jubilarse a decenas de docentes que tenían plazas con categorías de Titular, que requieren del doctorado, sin que cumplieran con este requisito; la gran paradoja es que Natarén Nandayapa tiene una plaza de Titular “C” la más alta en la universidad, sin que cumpliera con el requisito de la maestría ni del doctorado. Rescindió a decenas de profesores por presunto plagio, sin que la universidad tenga facultades para determinar el plagio. Persiguió y rescindió a trabajadores, fabricándoles faltas y delitos, con claro abuso de autoridad. Y lo peor del ambiente académico, es que ordenó la alteración de calificaciones a alumnos para aprobarlos.

En sus estudios de licenciatura, existen antecedentes que no concluyó con el último semestre, pero que el Rector de la universidad, que no se menciona su nombre porque ya falleció y por lo mismo está imposibilitado para defenderse, ordenó que se le aprobara y a uno de los profesores lo presionó para que lo aprobara con la calificación más alta, después de que lo había reprobado porque nunca se presentó a clases de su materia. Pero a la vez, existen comentarios a este medio para que se realice una investigación sobre una presunta violación sexual realizada por seis estudiantes preparatorianos a principios de los años 90, en el que se señala la presunta participación de Carlos Faustino Natarén Nandayapa, quien tuvo que refugiarse con una tía en San Cristóbal mientras se resolvía su situación, en donde se afirma existió un tráfico de influencias, porque su padre como líder de la CTM, influyó para que desapareciera la averiguación previa. De ser cierta esta situación, queda clara la desviación de la conducta que sufre el rector de la UNACH y se puede entender los desvaríos cometidos en esa institución.