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Thu, Jul
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La vulnerabilidad de la ciudad con las lluvias

Editorial
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Las temporadas de lluvia demuestran la vulnerabilidad urbanística que sufre la ciudad de Tuxtla Gutiérrez, que se desarrollo sin planeación urbana y que se permitió la construcción de viviendas sobre los cauces de varios ríos que existían en la ciudad, lo que ocasiona, que cada vez que hay una precipitación de lluvias la ciudad se inunde y que surjan desastres urbanos como sucedió el día de ayer en que varios autos en distintos lugares de la ciudad fueron arrastrados por las corrientes de agua que se forman.

La tormenta de ayer, que representa la de mayor precipitación de los últimos años, evidenció todas las fallas de la ciudad, en donde la autorización de unidades habitacionales en suelo de conservación ha provocado la devastación de árboles, y  ha llenado de concreto espacios que permitían la filtración de agua al subsuelo y con ello se forman corrientes de agua que provocan desastres como lo sucedido el día de ayer en que la ciudad se inundó en varias partes y los viejos cauces de los ríos, hoy urbanizados y cubiertos de concreto, se llenaron de agua, recuperaron la memoria y mostraron con fuerza que hay un orden anterior que fue destruido por la actividad de los humanos y permitido, con gran irresponsabilidad, por las autoridades municipales.

El Río Bambú, que cada año nos recuerda cuál es su cauce original, es el que ocasiona las inundaciones en el libramiento norte  la altura del Fiscalía General del Estado y se desborda lateralmente sobre la avenida Fidel Velázquez sobre la Colonia 24 de junio e Infonavit Grijalva, formando corrientes de agua y arrastrando lo que encuentre  su paso. Sobre ese espacio urbano se construyó el puente del Libramiento Norte, y la cimentación de ese obra, es lo que impide los flujos subterráneos de agua y su natural desembocadura al Río Sabinal.

La construcción de estos puentes y la autorización de unidades habitacionales en suelo de conservación en donde se observa que sobre los cerros que rodean a Tuxtla construyeron viviendas, afectan los derechos de la ciudad, que está acompañada de ríos y un entorno ambiental que ha sido destruido por la urbanización y por la falta de sensibilidad y conocimiento de las autoridades municipales, que permiten la realización de obras en lugares catalogados de riesgo, bajo la inoperancia del área de protección civil, que conoce a detalle el mapa de riesgo de Tuxtla pero es omisa frente al desarrollo urbano.

Las obras que tanto presumió Ángel Torres, el inoperante exsecretario de obras, que a partir de unos días será el presidente de Tuxtla Gutiérrez, mostraron ayer los daños colaterales ocasionados por las lluvias, y evidencian su necedad de construir puentes en lugar de desarrollar tecnologías urbanas verdes, que mantienen los cuidados del entorno ambiental y fortalecen la existencia de los derechos de la ciudad, en donde uno de sus mayores daños es la deforestación y la ausencia de una política de plantío de árboles compatibles con el desarrollo urbano. Las lluvias de ayer debe de darle claridad al próximo presidente de Tuxtla que su proyecto de obras son dañinos para la ciudad y que antes de seguir comprometiéndose en obras que cubren de concreto áreas de filtración y recuperación del agua, debe elaborar un diagnóstico y hacerse asesorar de quienes sí conocen y saben de tecnologías verdes para no seguir aniquilando los entornos ambientales con un desarrollo urbano sin planeación.