JA Teline V - шаблон joomla Форекс
15
Fri, Dec
151 New Articles

Promesas incumplidas

Editorial
Typography

Durante la campaña del 2012, Manuel Velasco despertó muchas expectativas en la población, que con insistencia lo llamaban el “Güero Maravilla”, y la gente se le acercaba y lo abrazaba, confiaban en que ese joven traía consigo la solución de los problemas ancestrales de Chiapas y que no les iba a fallar.

 

A cinco años de esas promesas de campaña, el gobierno de Manuel Velasco está convertido en el problema mayor de la sociedad chiapaneca, debido a sus promesas incumplidas y a su falta de palabra.

Durante este gobierno los problemas sociales no solo se incrementaron, sino que se construyó una actitud de indiferencia hacia la atención de los mismos y donde ningún funcionario muestra interés por atender y buscar resolver las demandas de los grupos. El incumplimiento de los compromisos es la característica fundamental del gobierno y ahora, en que los problemas se incrementaron por los daños ocasionados por los sismos, hay una desconfianza generalizada hacia el cumplimiento de las promesas, que  realizan  el presidente de la república y el gobernador del Estado, con los grupos de damnificados, que en estos momentos se sienten esperanzados, pero que conforme pasen las semanas y no encuentren respuestas a su desgracia, la esperanza se convertirá en impotencia y luego en coraje.

Chiapas pese a sus incontables problemas y desgracias naturales no está siendo gobernada; el caos se convirtió en la principal característica  y prácticamente es innegable, que estos cinco años de gobierno de Manuel Velasco, son un desperdicio social, como lo fueron los seis años de gobierno de Juan Sabines, en el que lamentablemente en estos once años se tiene reportado un gasto de 650 mil millones de pesos en la entidad, cantidad que nadie sabe en dónde fueron invertidos o para qué fines fueron destinados, pero la cuenta pública de esos años evidencian el gasto de esos recursos.

El gobierno en Chiapas, en los últimos once años, transitó de los discursos y de las intenciones cargadas de espejismos y demagogia, al enriquecimiento inexplicable de un grupo amplio de funcionarios y familiares de ambos gobernantes. En donde esta joven generación de funcionarios en la entidad, perdieron la razón en el ejercicio del poder y en el manejo discrecional de los recursos públicos.

La locura prevaleciente  en estos jóvenes que gobiernan, no se encuentra en la ausencia de rumbo o de ideas o en las estupideces en las que incurren, pues esa historia ha sido reiterada en los gobiernos en la entidad; la irracionalidad de sus decisiones se manifiesta en un comportamiento sistemático que demuestra que la función de gobernar se convirtió en una actividad irrelevante y con ello perdieron el sentido de las cosas.

Es por eso que toda la problemática que se vive en la entidad carece de importancia para el grupo gobernante. Por eso nada se resuelve, aunque los conflictos y la violencia parecen desbordar todos los límites permisibles de la gobernabilidad y de la tolerancia. En la tradición política popular se decía con firme convencimiento, “que ni las hojas de los árboles se mueven sin la autorización del gobernador”. Hoy las cosas se presentan de manera diferente; todo se mueve ante la indiferencia del gobernante. De allí que la pérdida de la razón de los funcionarios del gobierno se puede constatar con la irrelevancia en la que miran todos los conflictos que hay en la entidad. Incluyendo el dolor de las personas que perdieron todo su patrimonio después del sismo del 7 de septiembre.

La realidad actual de Chiapas resulta poco halagüeña, lo paradójico es que la indiferencia de los funcionarios contrasta con los indicadores económicos, que muestran suficiente evidencia de que las condiciones en el futuro inmediato van a ser peores todavía. Frente a esta situación un grupo de ciudadanos inició ayer una jornada de difusión y recolecta de firmas, en el que se propone el juicio político del gobernador, y aunque esta idea no fructifique, por las complicidades que hay en el ejercicio del poder, ya dejó marcada una huella, de lo que puede ser el juicio de la historia hacia este malogrado gobierno.