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Los alegres compadres

Editorial
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Al finalizar el quinto año de gobierno, resulta imposible saber qué es lo que realmente le importa como gobernador a Manuel Velasco Coello. Sobre todo porque lo que reincidentemente se perciben son indecisiones, ocurrencias, indiferencia y una ausencia de gobierno.

 

En la actual administración ha quedado claro que no existen preocupaciones sobre la educación, en la cultura, en el fomento de la ciencia, en la salud, en el respeto a la dignidad humana, en el combate eficaz a la pobreza, en la protección a la justicia, en la construcción del orden y la gobernabilidad. Bajo esta perspectiva, Velasco Coello le dio la espalda a los problemas de Chiapas y se avocó a construir con sus  amigos escenarios electorales como si eso fuera una actividad del gobierno.

El deterioro social de Chiapas en los últimos años es incuestionable. Lo lamentable, es que este gobierno no da respuesta a todo lo que viene padeciendo la población. Y frente a la protesta ciudadana, también se vive el proceso de indiferencia, en el que no importa que se incendie la entidad, si finalmente ya cumplió con su capricho de ser gobernador, aunque este gobierno ya supera en dislates al de Juan Sabines Guerrero que parecía insuperable.

Quien llegó a pensar que después del gobierno de Juan Sabines no podía haber algo peor se equivocó. El gobierno de Velasco Coello ya lo rebasó con creces. Y las irresponsabilidades de ambos gobiernos condenó a los chiapanecos al pago de una deuda por 30 años, pero en rezago social el retroceso es mayor.

Sabines saqueó a Chiapas y hasta ahora no ha pasado nada, pero el gobierno de Velasco Coello y sobre todo sus familiares cercanos, tienen que ser sometidos a investigación por los excesos, en el que no tarda que empiecen a salir publicaciones sobre los actos de corrupción en el que están involucrados.

El futuro para Chiapas es poco halagüeño. Y la indiferencia gubernamental terminó polarizando más a los distintos grupos en resistencia, que se manifiestan en contra de un gobierno que no oye, no mira, no siente, no piensa ni actúa.

En la coyuntura actual se percibe una tensión peor de la que se está viviendo, en virtud de que la contienda electoral todavía no inicia y hay un clima de golpes bajos y de guerra sucia, lo que va a reducir aún más los márgenes de gobernabilidad en el Estado, lo que puede ensuciar el proceso electoral.

Chiapas no le importa a Juan Sabines y lo mismo sucedió con Manuel Velasco, en el que ambos utilizaron  a Chiapas como trampolín de sus ambiciones y la sociedad chiapaneca terminó pagando un costo que representa la pérdida de futuro de varias generaciones.

El gobierno de Sabines y el de Velasco suman once años perdidos para la entidad, en donde se profundizó la pobreza y la desigualdad social, pero a la vez se contrajo una deuda pública, que significa la carga de un pago de 4 millones de pesos diarios. Todo ello debido a la complicidad que existe entre los compadres Sabines Guerrero y Velasco Coello, quienes escribieron la peor parte de la historia de la entidad.