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La venta del voto en las elecciones

Editorial
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El marxismo creó una categoría de análisis para referirse a un sector de población en condiciones de pobreza, que viven de manera miserable y que no tienen posibilidades de adquirir una conciencia de clase, en virtud de que básicamente carecen de intereses; por lo que acepta venderse y ponerse al servicio de los políticos en el poder en contra de la clase trabajadora. A este grupo Marx los conceptualizó como Lumpen o Lumpenproletariado, quienes por sus condiciones miserables son fáciles de instrumentalizar, para ponerse al servicio de quienes están interesados en romper huelgas, paros y para ocasionar desmanes y agresiones en contra de los movimientos sociales.

 

En su momento, Marx planteó su análisis refiriéndose a un sector de población que perdió las posibilidades de insertarse en el mercado laboral, por lo que se queda ajeno a los medios de producción, estos eran fundamentalmente los lismoneros, las prostitutas, los ladronzuelos, la población perdida en el alcohol. Pero hoy día, la experiencia en las sociedades latinoamericanas no ha enseñado que los grupos de la delincuencia organizada también pueden catalogarse como lumpen y los Estados que se encuentran en complicidades con esta delincuencia o que se encuentran avasallados por la corrupción, también puede llamársele como Estado lumpen y los políticos beneficiados por estas condiciones son políticos lumpen.

Esta información viene al caso, porque Chiapas tiene un  porcentaje de población del 78% que vive en la pobreza y mucha de esa población se encuentra inmersa en la categoría considerada como Lumpen. Por ello este sector vende su voto, se alquila para asistir a los eventos políticos del gobierno, abandona sus posibilidades de participar en el mercado laboral y se resigna a vivir de los programas asistenciales.

Pero el Lumpen en Chiapas no sólo se encuentra en los grupos de mayor pobreza, también está en la delincuencia organizada, que tiene poderío económico y que le apuesta a prefigurar un tipo de sociedad en la que los delincuentes son idealizados, en donde se crean y reproducen prácticas culturales de disolución del orden constitucional y a la construcción de nuevos códigos que norman las relaciones interpersonales. El Lumpen involucrado en la delincuencia organizada promueve a políticos en cargos de elección popular, debido a que finalmente busca mantener su actividad por encima del marco legal, lo que puede llegar a constituir Estados Lumpen, en el que prevalece la violencia.

Bajo estas condiciones, son previsible las pocas condiciones que existen para transformar el estado de cosas en Chiapas, a través de un proceso de elecciones. Esto porque no hay manera de impedir la intervención de los recursos de la delincuencia organizada entre los candidatos, que así se ven favorecidos de un capital para abrigar la esperanza del triunfo. Pero sobre todo, porque el gobierno de Manuel Velasco Coello lleva todos los días de su gestión manteniendo un ejército de Lumpen en la población pobre y miserable, que carece de identidad social, para inducir su voto hacia el candidato que él considere que le garantice la inmunidad a su persona y familiares.

Finalmente los intereses que hegemonizan el juego en el 2018 no son los de Chiapas ni representan el interés general de los chiapanecos, sino el de mantener y asegurar las condiciones del Estado Lumpen prevaleciente en Chiapas, que desde la perspectiva liberal ahora se le denomina el Estado fallido.