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“¡Decidimos vivir!”. Sobrevivientes de feminicidio y violencia familiar exigen justicia

Nacional
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Un primer pensamiento pasó por su mente. Se miró tirada en medio de un charco de sangre, su cuerpo era marrón como aquel color que toma la piel sin vida. Quizá los labios morados, lacerada. Una voz le susurraba al oído “hasta aquí llegaste”. Del lado derecho del cuello el cuchillo, del izquierdo la mano de su pareja presionando su tráquea. ¡No!, se dijo así misma. No sería una víctima de feminicidio. “Sonia”, decidió vivir.

“Fue hace como dos meses que me quisieron matar. Cuando llegó la persona detrás de mí, llegó de sorpresa, me agarró de mi cuello y cuando vi del otro lado traía el cuchillo. Esa persona me dijo: hasta aquí nada más. Ahora sí que lo siento, me dijo esa persona. Entonces fue cuando el cuchillo me lo quería clavar en el cuello”. Los pensamientos se agolpan en su cabeza mientras escucha a lo lejos las voces de decenas de mujeres que como ella exigen justicia en una manifestación a las puertas de la Fiscalía del Estado de Oaxaca.

Sobre la explanada, una veintena de lápidas de cartón, veladoras, flores blancas y moradas, convierten el espacio en un cementerio sin justicia. “Ni una más, ni una más, ¡ni una asesinada más!”, se oye resonar.

“Sonia” es una mujer originaria de una comunidad indígena de Oaxaca, una de las muchas en donde el machismo se encuentra enraizado. Sus manos muestran la dureza del campo y también las marcas de la defensa de su vida.

“El primer pensamiento que llegó a mi mente es que ahí me iba a quedar”. Pasado el sopor del miedo que paraliza, “Sonia”, tomó del filo el cuchillo para retirarlo aguantando el dolor que rebanaba parte de su dedo.  Su agresor entonces la hirió en los brazos.

Después del ataque, “Sonia” levantó la denuncia penal en contra de su pareja y padre de sus tres hijas, él actualmente está encarcelado pero no hay certeza de que permanezca detenido por mucho tiempo. El sistema de justicia en Oaxaca, carente de perspectiva de género, ha dejado en claro que no hay ninguna garantía para las sobrevivientes de feminicidio; ponen en libertad a potenciales feminicidas al considerar que los agresores no tenían la intención de matar.

“Hasta ahora no sé si… yo no quisiera que esa persona saliera porque me da miedo que cuando salga me haga daño otra vez. Yo me siento asustada porque salgo a la calle y ya no puedo ir con tranquilidad”, explica. Las hijas de Sonia también tienen miedo, piensan que pueden regresar a hacerle daño como ha ocurrido en muchos otros casos.

Salir del círculo de la violencia

Decir ¡basta! Frente a una situación de violencia no es fácil, admite “Liliana” quien durante 20 años de su vida enfrentó golpes, insultos y violación por parte de su pareja y padre de sus hijos.

Aquél último día, “Liliana” fue golpeada salvajemente por su ahora expareja, con un objeto de madera. Él se creyó con el derecho de violentarla por verla bailar con otra persona. A pesar de la denuncia ante el ministerio público, su agresor se encuentra libre.

“Yo dije hasta aquí porque mis hijos me necesitan viva, no muerta. Puse un alto sí con mucho miedo, temor de que no pudiera hacer las cosas o arrepentirme en el momento. Salí con miedo, pero ahora son más las ganas de salir adelante. Siento un desahogo muy grande, ya no me siento asfixiada”, detalla.  

“Ahora me siento más contenta que antes, antes me sentía como enjaulada en muchas situaciones, sufría violencia económica, física y sexual. Viví así durante 20 años, aguantando golpes, insultos, hambre y sacar a mis hijos adelante sola, sin su apoyo. Lo más fuerte para mí fue la violencia sexual”.

A lo lejos otra vez las consignas retumban. “No fue un crimen pasional, fue un acho patriarcal”. “Liliana” toma una pancarta y un ramo de flores, se enfila hacia la manifestación. Como sobreviviente de feminicidio su demanda se oye con fuerza.

“Me topé con un hombre machista”

“Yo soy una mujer de indígena zapoteca y sufrí violencia familiar, doméstica en mi hogar. Mi ex marido me maltrataba física y psicológicamente”, explica “Esther” también unida en la marcha que enmarcan las actividades de inicio de Consorcio para el Diálogo Parlamentario y la Equidad rumbo al 8 de marzo Día Internacional de las Mujeres

“Esther” fue agredida hace ocho meses en su casa. Fue golpeada de manera brutal en la cabeza. “Dios no me desamparó sino hoy estaría muerta”, explica deteniendo el enojo en la garganta. El proceso en contra de su agresor continúa.

Instancias violentan el derecho a la justicia

María de Lourdes López Velazco, integrante de la unidad jurídica de Consorcio para el Diálogo Parlamentario y la Equidad, encargada del acompañamiento y litigio de mujeres en casos de violencia de distinta índole, entre éstos madres y familiares de víctimas de feminicidio, explica para las mujeres el acceso a la justicia atraviesa por un camino accidentado.

“Lejos de ser escuchadas por las autoridades son violentadas en forma institucional. Es muy triste ver cada día a las mujeres suplicando justicia porque la justicia es su derecho”, señala.

Para que las mujeres puedan atreverse a llegar a la denuncia ante una instancia -indicó- primero pasan por un proceso y temor interno dificil de vencer, es por ello que las instancias de procuración y administración de justicia deben tener perspectiva de género para que atiendan y vean cada caso en particular. “Cada una de ellas ha vivido de forma muy lastimosa la vida que tratan de rescatar”

Marcha por la justicia

Como parte de las acciones de protesta rumbo al 8 de marzo Día Internacional de las Mujeres, estos viernes integrantes de Consorcio para el Diálogo Parlamentario y la Equidad realizaron un bloqueo momentáneo en el crucero de la Experimental para posteriormente partir en marcha hacia las instalaciones de la Fiscalía de Justicia del Estado de Oaxaca.

Ahí las manifestantes colocaron una veintena de lápidas de cartón con los nombres de algunas de las víctimas de feminicidio, al frente de éstas una veladora encendida y flores en memoria de cada una de ellas.

Con esta acción exigieron justicia y que cada uno de los responsables de los asesinatos sean castigados.

En este marco la organización. Cuyo contingente llevaba mujeres sobrevivientes de feminicidio y de violencia familias, Ana María Hernández Cárdenas, integrante de la organización, planteó un pliego petitorio de siete puntos en el que exigieron a las 64 legislatura local iniciar un procedimiento de juicio político en contra de Rubén Vasconcelos Méndez, titular de la fiscalía y al gobierno del estado un proceso de destitución y sanción al señalar que “no existe política pública ni mecanismos que garanticen el ejercicio pleno de los derechos humanos de las mujeres y niñas”.

De igual manera demandaron que se garantice justicia para todas y cada una de las mujeres asesinadas como María del Sol Cruz Jarquín, así como justicia para María Elena Ríos Ortiz, cuyo caso “con circo mediático encabezado por la fiscalía ha dado tiempo para la fuga del agresor”.