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Nada que celebrar en cinco años de gobierno

Editorial
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Chiapas vive hoy día una crisis política, social y financiera que vuelve más compleja la gobernanza en la entidad, pero esto parece no preocuparle al gobernador, quien vive encapsulado de los problemas y está rodeado por un grupo de colaboradores que sobresalen por su inexperiencia e ineptitud y mal informan al Ejecutivo.

 

Las decisiones políticas del gobierno de Manuel Velasco resultaron desde el primer de su gobierno incomprensibles. Mantiene un aparato público sin rumbo, en la que no hay una política social y de combate a la pobreza; no hay una política para la recuperación económica y de fortalecimiento a las actividades productivas; nunca desarrolló un de programas para la generación de empleo; no hubo el cuidado para  fortalecer las actividades agropecuarias; existe una grave inacción política; hacen falta programas de salud y de control de enfermedades transmitidas por vector; no tiene la mínima idea de los problemas educativos y para colmo, nunca quiso realizar los cambios en su gabinete a sabiendas de que sus colaboradores le fallaron.

En la actualidad existen 16 municipios con niveles peligrosos de conflicto y más de 160 puntos de tensión social y de violencia en el territorio, que ponen en riesgo la seguridad nacional, sin que se perciba una mínima atención gubernamental para reducir los riesgos de los estallidos sociales.

Durante cinco años no se han realizado obras significativas y mantuvo gran parte de su gobierno el funcionamiento de programas elaborados por el gobierno de Juan Sabines, que se distinguieron por el fraude y la corrupción, como Ciudades Rurales y el de las energías renovables –el biodiesel-,  lo grave es que estos programas no fueron  sometidos a una evaluación para determinar sus resultados y el posible fincamiento de responsabilidades, por la enorme sangría económica que representaron estos programas.

Desafortunadamente Chiapas representa la imagen del caos y la corrupción. Durante el año 2016 la entidad vivió sucesos violentos en los municipios de Tila, Chenalhó, Oxchuc, San Juan Chamula, Pueblo Nuevo, Ixtapa, Frontera Comalapa, Palenque, Altamirano, Las Margaritas y además hubo una huelga de hambre de enfermeras por el desabasto de medicina en los hospitales.  

Estos sucesos nos muestra que en Chiapas se llegó a un punto, en el que a nadie le interesa apegar sus actos en el marco de la ley. El gobierno con demasiada frecuencia toma decisiones ilegales y hoy día cualquier grupo de personas puede obstaculizar el libre tránsito de vehículos y de personas, sin que haya una sanción al respecto.

Esto resulta significativo en este momento para Chiapas, pues existe un deterioro delicado en el ejercicio del poder -en donde se dejaron de tomar decisiones para garantizar el orden, lo que condujo al caos-, pero de igual manera, aparece en las personas un desapego a las normas y  entonces se pierde la regulación social de los actos que están prohibidos y son sancionables.

En los próximos días el gobernador cumplirá cinco años de Gobierno, y se desconoce que resultados positivos pueda llegar a informar, en donde lo que sobresale es el incumplimiento de su palabra, situación que obliga a realizar una reflexión en aras de construir nuevos escenarios de convivencia, pues Chiapas en lugar de avanzar hacia la equidad y el progreso se hunde más en la desigualdad social y la barbarie política.

Los tiempos concluyeron para este gobierno en medio de una tensión social, provocada por la inacción política y por los sismos del 7 y 19 de septiembre, en el que miles de chiapanecos perdieron su patrimonio y no se perciben las acciones de reconstrucción, misma que en realidad va a prolongarse dos o tres años más, sin que esto preocupe a los funcionarios del gobierno, en el que pareciera que la apuesta es que todos pierden.

De continuar con esta tendencia de irritación con violencia y alteración del orden, se cierran las posibilidades de construir una mejora de la vida pública, pues el nivel de deterioro social hace cada vez más complicado construir condiciones de gobernabilidad, en el que desde ahorita se avizora que a partir del 2019 las condiciones de la crisis se profundicen más en Chiapas.