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Este no es el sexenio de Chiapas

Editorial
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Durante meses se mantuvo la promesa de que este iba a ser un sexenio favorable para Chiapas, pero ya transcurrió más de la mitad de la gestión correspondiente y esa promesa no ha sido cumplida y no hay visos de que se llegue a cumplir en los siguientes meses. Es más, en este sexenio las desigualdades sociales se están profundizando en Chiapas, a punto tal que los beneficiarios del programa sembrando vida son 80 mil productores, de un padrón de poco más de 700 mil productores, lo que significa que sólo el 10% de los productores agrícolas tiene beneficios del gobierno, lo que viene generando un profundo malestar en el campo, en donde el sector maicero es el más desprotegido, en el que se prevé una crisis por el hambre, situación que provoca un malestar social, que solo requiere de una chispa para que surja el conflicto y se multiplique la movilización.

Para mejorar las condiciones de esta situación, el gobierno requiere mejorar su funcionamiento político y abandonar la indiferencia que hay en la atención de los problemas y demandas, en el que se está mandando un mensaje de un abandono del gobierno y en algunos puntos como Pantelhó y Frontera Comnalapa una ausencia del Estado. Esto implica que en los próximos meses, el gobierno de Rutilio Escandón debe hacer una apuesta por un ejercicio eficaz del presupuesto en donde cada peso que se invierta debe permitir construir gobernabilidad, a partir de acuerdos políticos y no de obras de ocurrencias, que solo sirven de maquillaje dentro de un discurso de gobierno que no convence.

En el escenario actual de Chiapas se muestra una debilidad institucional del gobierno, que ha perdido su capacidad para construir acuerdos políticos, en el que la protesta y el malestar social lo tiene desbordado. En este sentido, el escenario político no puede ser más delicado, en donde se combinan el conflicto social con la crisis económica, todo ello aderezado con un gabinete sin oficio y sin experiencia, que después de 45 meses de gobierno, aún no se ha dado cuenta de las dimensiones de los problemas que tiene en jaque a la entidad.

Cinco son los grandes problemas que tiene Chiapas, en el que poco o nada se viene realizando en este gobierno autodenominado de la transformación: la pobreza, la falta de justicia, la falta  de gobernabilidad, la creciente inseguridad y las dificultades para mejorar la productividad en el campo, que está propiciando la migración de miles de jóvenes, que se quedaron sin perspectiva de futuro.

La conjugación de estos cinco problemas de la entidad sirvió de caldo de cultivo para el fortalecimiento de una delincuencia organizada, que sentó su presencia en muchas comunidades indígenas y en una vasta extensión de suelo agrícola que está cambiando su tipo de producción a sustancias prohibidas, lo que ha convertido a Chiapas en territorio de disputa de los cárteles que se han constituido en un poder fáctico, que está sustituyendo, cada vez en mayor extensión, al Estado mexicano, sin que se dé cumplimiento a la promesa del gobierno de que este sería el sexenio de Chiapas..