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07
Wed, Dec
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El pragmatismo en la política

Editorial
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La política convierte a las personas en individuos deliberantes, capaces de elegir con responsabilidad y libertad sobre un conjunto de opciones. Sin embargo, en la lucha por el poder, los partidos políticos abrazaron el pragmatismo, que terminó sustituyendo a la política, como una actividad creadora, lúcida, reflexiva y colectiva, que busca transformar el orden de las cosas en la sociedad. Esta sustitución generó que terminara prevaleciendo el interés individual sobre el bienestar colectivo y que se terminara confundiendo la actividad política con la politiquería.

En este momento es de una complejidad extrema que en la entidad, alguien realice la actividad política del bien común. Los intereses y el bienestar colectivo se dejaron de lado en aras de intereses particulares y de triunfos electorales al costo que sea. De allí que el pragmatismo haya conducido a alianzas antinatura, entre partidos con ideologías contrarios PAN-PRI o la alianza MORENA-Partido Verde-, esto se realiza con el fin de obtener triunfos electorales, pero estas alianzas no necesariamente tienen el propósito de construir buenos gobiernos..

Si de por sí en Chiapas con los gobiernos de Juan Sabine y Manuel Velasco se pervirtieron los fines políticos de los partidos y de las militancias, y con ello se degradó la actividad política, con el predominio del pragmatismo desaparecieron las ideologías, los principios y la étical en la política, lo que juntó al agua con el aceite,  lo que hizo que se perdieran los propósitos de la política.

Esta pérdida de sentido político ha sido determinante para que se desaprovecharan en la entidad, oportunidades inmejorables para transformar las condiciones sociales y el rumbo de la historia, como fueron el movimiento indígena de 1994 y la alternancia política en el año 2000, en donde se presentaron doblemente la ocasión para impulsar las reformas sociales más trascendentales, necesarias para mejorar las condiciones de la población en la entidad, oportunidades que no fueron aprovechadas simplemente porque no hubo proyectos de gobierno como tal,  en donde en lugar de gobernantes se tuvieron aventureros y facinerosos.

Del año 2000 a la fecha se han ejercido un presupuesto superior a un billón 200 mil millones de pesos y la paradoja es que en Chiapas se incrementó la pobreza, la producción agrícola ha sufrido un deterioro y las condiciones sociales no mejoraron.

En el 2006, con el gobierno de Juan Sabines se dio un cambio generacional, en donde los jóvenes llegan al poder, pero esta generación no entendió el valor de la política como servicio, sino que fue formada dentro del pragmatismo, en donde se repite la frase que los fines justifican los medios y entonces Chiapas vivió un proceso irresponsable de saqueo, de arbitrariedades y de un uso enfermizo del poder, en donde el terror y la persecución se convirtió en una actividad cotidiana.

La generación de jóvenes que llegó al poder con Juan Sabines y luego con Manuel Velasco, no tuvo la preparación política ni académica para gobernar y los resultados negativos, ante la ausencia de proyectos de gobierno, saltan a la vista. En el 2018, hubo nuevamente un cambio generacional en el gobierno, pero el pragmatismo continuó presente, y Chiapas siguió siendo  gobernada por la frivolidad y la indiferencia, en donde se perdió nuevamente la oportunidad del desarrollar un proyecto social que sentara las bases para la transformación de Chiapas, que continúa siendo gobernada por la rapiña y la demagogia de los gobiernos anteriores.

El futuro de Chiapas es incierto porque la actividad deliberante de la política está enclaustrada y la nueva generación de jóvenes abrazó el pragmatismo, que sin duda, hace posible ganar las elecciones, pero ha demostrado que no sirve para construir gobiernos responsables, que escucha y resuelve los problemas de la gente.  La actividad política y no la politiquería es lo que permite construir gobierno y cuestionar y transformar el funcionamiento de las instituciones. La política es importante, pero eso no lo entienden los pragmáticos, que desafortunadamente son los que gobiernan.